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Vincenzo Nibali: «Sin los ciclistas que se doparon, yo habría ganado más» | Collector
Vincenzo Nibali: «Sin los ciclistas que se doparon, yo habría ganado más»
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Vincenzo Nibali: «Sin los ciclistas que se doparon, yo habría ganado más»

En la Italia de 1946 se blindaron muchas excepciones para, a partir de ahí, cimentar con fuerza la arquitectura de un país diezmado por las bombas. Con una arrogancia administrada cautelosamente, partió el Giro tras cinco años opacos (gesta inalcanzable para el Tour de Francia). Aunque con dudas y algo de tensión, en una Trieste dividida entre angloamericanos y fieles de Tito animados por la anexión a Yugoslavia, terminó por celebrarse la 13º etapa de la famosa corsa rosa que hoy, tras partir en Bulgaria , ya transita por el país de la bota. Han pasado ochenta años de aquello. Desde entonces nada es diferente, aunque todo ha cambiado drásticamente. Lo cuenta Vincenzo Nibali (Messina, 1984), héroe moderno nacido de esas cenizas que tornaron en madera de roble, materia prima fuerte para resurgir. El 'Tiburón', quien atiende por teléfono a ABC, celebra diez años de la última victoria en el Giro, ese que amó y odió a la misma vez. También percute, sin detenerse demasiado, por ese olimpo donde él -junto a Merckx, Contador, Gimondi, Froome, Hinault o Anquetil- vive y reina. El de los elegidos, capaces de aunar la triple corona de las grandes vueltas, Tour, Vuelta y Giro. Lugar que podría copar Jonas Vingegaard en el epílogo de Roma. Sería el octavo rey, pescador. Usted forma parte de los siete magníficos, ciclistas capaces de lograr las tres grandes vueltas. ¿Qué me dice de los demás? Me siento similar a Felice Gimondi, aunque sin esa pizca de velocidad que tenía él. Sobre Alberto Contador, qué decir, era un poco como yo, un gran luchador, alguien que jamás tira la toalla. Después, cualitativamente, añadir que su ciclismo era agradable a la vista. Siempre muy explosivo subiendo, se alzaba de la bici… Me gustaba ese ciclismo, esa estética. El mío, sin embargo, era más progresivo. Hemos corrido juntos, y me es muy sencillo analizar a Alberto. Lógicamente esos que citas están entre los más grandes de siempre. Falta Induráin ¿Del resto qué dice? Muchos no vi. Merckx, quien más ganó. De los otros no tengo recuerdos, lo siento. Sí te digo que me habría gustado, como Gimondi, ganar tres veces el Giro (1967, 69 y 76). Lástima, porque me quedé en dos (2013, 2016). No me olvido de Chris Froome, y esa fuerza mental que tenía. Ganar sistemáticamente el Tour (2013, 15, 16 y 17) se antoja algo complicadísimo. Solo al alcance de los elegidos.   El comentarista de la RAI le bautizó como la trituradora. ¿Qué ciclismo era? Exacto. Era así. Fuimos los últimos de una era donde se asomaban con fuerza las redes sociales, la enorme presión mediática, casi la necesidad de ganar por decreto si tenías o pertenecías a una gran escuadra. Eso engrandece mucho lo de Froome, insisto.   Él lideró el Sky. En su caso, la escuadra mejor que tuvo fue Astana (2013-16). Salvo la Vuelta de 2010, las victorias en las grandes vueltas se produjeron ahí. También el Tour 14. Una vez leí que usted la presión no la llevó del todo bien. En algunos momentos he sufrido. Ha sido un peso difícil de gestionar. En otros, no tanto. Después de cada victoria tenía siempre la necesidad de comenzar, regeneración mediante. Necesitaba nuevas energías. Sí, tenía que parar, prepararme de cara a otras carreras. Giro 2016, delante de Chaves y Valverde, respectivamente. Una carrera que amó y odió. ¿Por qué? Ya sabes lo que significa para un italiano ganar la famosa corsa rosa. Todos esperan lo mejor de ti. Es casi una obligación. Te exiges muchísimo. La odié al inicio, claro. Además, no quería copiar el de 2013. La gente me veía como un líder que debía ser campeón, y eso me metía presión. Siempre dije que es más cómodo correr sin pretensiones o elevadas expectativas. Aquí tenía muchos ojos encima. Su primer éxito de la triple corona se remonta a España: Vuelta 2010. ¿La recuerda tan bien como las demás? Sí, creo que me sucedieron Peter Velits y Purito Rodríguez. Ese año venía de hacer podio en el Giro, por detrás de Ivan Basso y David Arroyo. Tiene su encanto especial. Es muy explosiva, con salidas breves y duras. Angliru, la enorme Bola del Mundo, Lagos de Covadonga… Si pienso en el Giro, sí, está el Zoncolan, el Mortirolo… Menos dolorosas, pero de más kilómetros respecto a las ibéricas… En definitiva, la escenografía cambia en estas tres grandes pruebas. Lógicamente, con diferentes alicientes y atractivos. Guardo cariño a España, claro. Las montañas del Tour son infinitas. Muy míticas, con más brillantina. Tourmalet, Galibier, Mont Ventoux… Sí, claro. Muy largas, pero la pendiente es menor. Menos duras que Vuelta y Giro. El esfuerzo es grande en las tres, pero diseccionado en manera completamente distinta. No es fácil tener esta versatilidad en la fatiga para poder domar todas. Para cerrar el capítulo 'carreras de tres semanas', queda el Tour 2014. Es la carrera que más visibilidad te da en el mundo. La más mediática. Un encanto especial. Los hinchas que tiene siempre ahí, incondicionales… Por otra parte, al Giro, quizás, le pongo un pelín por debajo en orden de grandeza, pero no quiero desacreditar ninguna. Usted, a diferencia de Valverde o Contador, fue mucho más completo. Quizás, significó uno de los primeros ciclistas modernos en reinar en múltiples y variopintas pruebas del ciclismo de ruta. Tres semanas, un día… Hoy, aparte del monstruo Pogaçar, es difícil verlo en carretera. Por cierto, aún corría cuando el esloveno comenzaba. Valverde también era muy completo. Quizás más rápido que yo, que me considero más de montaña escalando. Me centraba más en las carreras por etapas con subidas… Él, sin embargo, tenía una resistencia más explosiva. Más de velocidad. También ganaba en esprint. Respecto a lo que dices de aunar clásicas más grandes giros… No sé, Tadej y poco más. No hay más actualmente. Quizás Evenepoel, pero tiene a Pogaçar delante . Jonas Vingegaard puede que entre en el club selecto vuestro. Es el gran favorito al Giro. Y Pogaçar por el momento sigue aparcando la Vuelta. Jonas es enorme, aunque como bien sabes en las carreras de un día no ha tenido grandes resultados. Es el gran favorito para la 'maglia' rosa final. Siento mucho lo del abandono de Adam Yates o Soler, porque tenían cosas que decir. Un poco dramático todo, porque también le quita prestigio a la carrera. Hablemos de la palabra gregario. Respeto total y absoluto por mis adversarios y compañeros. A veces discutimos, sí, pero el 'crack' es difícil que tenga una mentalidad altruista. Quizás al final de carrera. En mi caso, que me retiré hace cuatro años, no sé… Comencé gregario y terminé ayudando a algunos ciclistas. ¿Sabes? A menudo traté de mimetizarme y empatizar con el gregario. El mérito que tiene llevar a cabo el trabajo sucio. Increíble. Indispensable. Una vez dijo esto: «En mi carrera me han ganado muchos dopados. Por culpa del doping he perdido mucho. Me han espiado». ¿Lo explica mejor? No dije eso exactamente. Vamos a ver… Hubo un periodo, justo cuando me convertí en profesional, en ese lustro que iba del 2005-10… Fueron años difíciles, sí. Explotó la historia de Eufemiano Fuentes, hubo importantes sanciones a corredores. Bien, yo miro las clasificaciones de esos años en diferentes pruebas, y me encuentro que por delante de mí terminaron ciclistas que, efectivamente, después fueron descalificados tras controles anti doping. Lo que pienso es que, sin el doping, sin esos corredores, quién sabe si yo hubiera estado ahí. Ganar más, en definitiva.   ¿Es una crítica? No. Un remarcar el periodo triste de nuestro ciclismo entonces. Fuimos muy buenos en levantarlo para regalar, hoy, esta nueva impronta. La situación es mejor. Hemos plasmado, diseñado un mundo mucho mejor, el actual. ¿Cómo? Aceptando controles por sorpresa. Hemos cambiado las reglas del juego. Son palabras duras, sí, pero no es un lamento. Tampoco un arrepentimiento de nada.   España le tiene afecto. Lo sé. Soy siciliano, de alguna manera me siento cercano a vosotros. La lengua, la cultura, la idiosincrasia, las costumbres... Estamos unidos. Nuestra tierra siempre estuvo colonizada.... Árabes, normandos… Sangre mixta, como la española. Vamos de la mano.

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