Diario CÓRDOBA
La producción de energía fotovoltaica (FV) ha crecido significativamente en las últimas décadas. Sin embargo, este crecimiento a menudo implica el uso de terreno agrícola y la eliminación de sus cultivos para colocar colectores solares. «Este hecho ha generado controversia debido a potenciales impactos ambientales y socioeconómicos, como la pérdida de vegetación, la amenaza a especies animales y los posibles riesgos para el sector agroalimentario y las comunidades rurales», reconoce Luis Manuel Fernández de Ahumada, miembro del grupo de investigación Física para las energías y recursos renovables de la Universidad de Córdoba.
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