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La arqueología recuerda que el norte de la provincia de Córdoba ya fue un enclave estratégico para la minería hace 2.000 años. Recientes hallazgos sobre la antigua ciudad romana de Mellaria, en la actual Fuente Obejuna, confirman cómo la explotación de sus recursos articuló una potente red comercial en época romana. El proyecto de investigación 'Ager Mellariensis', dirigido por el profesor de la Universidad de Córdoba (UCO) Antonio Monterroso, ha sacado a la luz nuevos datos que redefinen la importancia histórica de este enclave. El análisis de más de 8.800 fragmentos cerámicos recuperados en las campañas de 2022 y 2023, cifra que ya se ha duplicado, ha permitido reconstruir las amplias conexiones comerciales de Mellaria. Las piezas documentan importaciones de Italia, la Galia y el Norte de África, así como de talleres béticos de Andújar y Córdoba. Según Monterroso, estos productos "exóticos o curiosos no habrían llegado nunca a Mellaria si la minería no hubiera forjado estas redes comerciales", que se producían cuando los carros y barcos regresaban al norte tras llevar el metal al puerto de Córdoba y, de ahí, al mercado mediterráneo. La vida cotidiana en la ciudad estaba impregnada por la actividad extractiva. En todos los estratos analizados "suele haber polvo de mineral, suele haber escoria", explica el director del proyecto. La vida artesanal, señala, "se basaría en machacar continuamente mineral", una tarea en la que participaban incluso niños y ancianos en las calles y las casas. El estudio de Mellaria ofrece también una advertencia sobre los ciclos económicos de la minería. Durante un siglo y medio, el Alto Guadiato y Los Pedroches vivieron una "pujanza ingenieril, financiera e industrial extraordinaria", afirma Monterroso. Sin embargo, "cuando las viejas sociedades que invirtieron allí se fueron, el territorio se cayó". Este precedente histórico sirve como lección. "Ese es el peligro que tienen estos picos que trae la minería, que son fuertes estadíos de desarrollo en un corto espacio de tiempo, y luego muchísimo tiempo de desierto cuando estas iniciativas se van", advierte el investigador. Para él, "Mellaria es un referente para saber cierto tipo de cosas y para ensayar cómo han funcionado". El desarrollo de Mellaria fue posible gracias a una fuerte inversión en obra pública. Los romanos construyeron "la carretera tan impresionante que une Córdoba con Mellaria y después con Mérida" y un "acueducto de 10 o 12 kilómetros" para abastecer a la industria. Monterroso es claro al respecto: "Si a una comarca del interior y a una ciudad del interior, como es Fuente Obejuna, se le dan buenas comunicaciones y buenas infraestructuras, el territorio funciona". La ciudad no era un enclave aislado, sino que formaba parte de una red con otras ciudades mineras como Sisapo (Alcudia) o Regina (Azuaga), sin competir entre ellas y con Córdoba como capital administrativa y fiscal. La dependencia de la capital de la Bética fue clave, ya que de allí provenían los materiales decorativos, el estilo arquitectónico y las oportunidades para las élites locales de ascender socialmente. "Eso la hace excelente porque tuvo unos materiales que de otro modo no hubiera tenido", concluye Monterroso. El proyecto 'Ager Mellariensis' entra ahora en una nueva fase con dos grandes preguntas por resolver: la posible existencia de edificios de espectáculos y la localización del foro de la ciudad. Gracias a la prospección con sensores no invasivos, el equipo tiene claro dónde buscar y espera, en el próximo año, poder dilucidar su emplazamiento para continuar con las actuaciones en el yacimiento.
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