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Vivir conectado a una máquina… pero sin renunciar a la libertad: "Estoy encantado de tener tiempo para dedicarme a mis hobbies" | Collector
Vivir conectado a una máquina… pero sin renunciar a la libertad:
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Vivir conectado a una máquina… pero sin renunciar a la libertad: "Estoy encantado de tener tiempo para dedicarme a mis hobbies"

Llega el diagnóstico y trastoca tu vida. Así lo sienten las personas que padecen una enfermedad renal cuando les dicen que, para seguir viviendo, hay que entrar en diálisis. Cuando los riñones fallan hay dos soluciones, o trasplante o máquina. La opción del trasplante es la ideal pero no siempre es viable o inmediata. Entretanto, la máquina de diálisis te mantiene en pie. Explica el doctor Jesús Calviño, jefe del Servicio de Nefrología del HULA (Hospital Lucus Augusti), que la hemodiálisis realiza la función de los riñones cuando estos fallan y este tratamiento se puede hacer tanto en el hospital como en casa. A esta última opción se le llama Hemodiálisis Domiciliaria, una técnica que aporta varias ventajas: mayor autonomía del paciente, mejor tolerancia, menos restricciones dietéticas, menos uso de fármacos y mejor conciliación familiar o laboral. A día de hoy en la provincia de Lugo hay 23 personas en Hemodiálisis Domiciliaria y, a lo largo de los diez años que lleva implantada, han pasado por ella 64. Se trata de una técnica en expansión con una doble vertiente: por un lado mejora el autoconcepto del paciente y, por el otro, ahorra bastante dinero a las arcas de la Seguridad Social. De hecho desde el Ministerio de Sanidad y las sociedades de nefrología apuestan firmemente por realizar la diálisis en casa y se han marcado como objetivo, para los próximos años, alcanzar el umbral de un 30% de los pacientes diagnosticados en Diálisis Domiciliaria: "No sólo porque es más coste-eficiente sino porque también las técnicas en casa contaminan mucho menos, porque no se producen los residuos del hospital, la huella de carbono que dejan los transportes sanitarios al hospital no la tenemos en nuestro domicilio... no sólo ahorramos en coste económico sino también en coste medioambiental". En Hemodiálisis Domiciliaria hay pocas líneas rojas, está indicada para cualquier persona psíquicamente sana, sea cual sea su edad o formación. Eso lo sabe bien Miguel Vázquez, tiene 84 años y tras un año realizando diálisis en hospital ha apostado por llevarse la máquina a casa. Su calidad de vida ha mejorado y ahora tiene más tiempo para dedicarse a lo que le gusta, trabajar en su huerto en O Corgo (Lugo). Supo de la existencia de esta posibilidad en una charla organizada por Alcer Lugo con motivo del décimo aniversario de la implantación de la Hemodiálisis Domiciliaria en la provincia. Y se preguntó si él también sería apto. Al principio la idea le daba "un poco de miedo", sobre todo porque hay que pincharse a uno mismo, pero hubo una persona que le animó, le enseñó cómo hacerlo y ahora está encantado: "Tenía unas dotes pedagógicas excepcionales y me convenció totalmente, porque yo dudaba si podría ser bueno o malo". Esa persona es Alejandro González, enfermero de la unidad de Diálisis Domiciliaria en el HULA. Es el responsable de formar a los pacientes para que sean autónomos y capaces de solventar cualquier incidencia que pueda surgir durante la diálisis. Él está convencido de que todo el mundo puede hacerlo y lleva años lidiando con los miedos de sus aprendices. Explica que durante un mes, aproximadamente, se forma a una persona para que sea capaz de a canalizar las agujas, no es pinchar exactamente, y de resolver las alarmas que puedan saltar en la máquina de diálisis. Las sesiones de entrenamiento son intensas, con pizarra incluida y juegos para una mayor comprensión. Es como ir a clase, por ello a los pacientes no les da tiempo a pensar que están enfermos, es momento de aprender. Nos cuenta Alejandro que en Hemodiálisis Domiciliaria se crea una especia de burbuja de protección en torno a la persona con enfermedad renal, por ello se siente segura para irse a su casa a dializarse. Se van con garantías y con teléfonos directos para llamar a cualquier hora y que les puedan echar un cable en momento de necesidad. Sin buscarlo expresamente se genera un clima familiar, son muchas horas y muchas confidencias las que salen en las sesiones de aprendizaje. Unas sesiones que calan, no sólo en el paciente, sino también en el personal sanitario. Alejandro González confiesa que "a nivel emocional hay muchas historias que me han tocado" y recuerda una en especial, cuando ayudó a un hombre a recuperar la actividad deportiva que había ido perdiendo por la enfermedad. Alejandro, que es también muy deportista, se sintió identificado y se puso mano a mano con él, creando una rutina de entrenamientos, hasta que consiguió que recuperara su vitalidad. Como colofón participaron los dos juntos en una carrera popular en Lugo: "A partir de ahí él voló en solitario y volvió otra vez a ser corredor popular los fines de semana, como yo también lo soy". La Hemodiálisis Domiciliaria no es todavía la opción más elegida por los pacientes pero, poco a poco, ha ido asentándose como una de las posibilidades de llevar la enfermedad con cierta comodidad. Desde el Servicio de Nefrología del Lucus Augusti se vuelcan para que la adaptación sea sencilla para el paciente. De ello se encarga "un equipo fenomenal" -como lo denomina Miguel Vázquez- formado por Alejandro González, Adriana Fernández, Pilar Domínguez y capitaneado por el Doctor Calviño. El equipo y muchos otros profesionales de toda España están llamados a participar en la Segunda Reunión de Hemodiálisis Domiciliaria que se organiza este viernes y sábado en el centro sanitario. A lo largo de un par de días tratarán las estrategias para impulsar la Hemodiálisis Domiciliaria, los programas de ayuda, las restricciones dietéticas o las características de los pacientes con gran permanencia en la técnica, entre otras cuestiones. Un intercambio de conocimientos necesario para seguir avanzando con seguridad en la implantación de la diálisis en casa.

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