Cope Zaragoza
Castilla y León se afianza como una de las grandes potencias exportadoras de España. La comunidad ha superado por primera vez en su historia los 20.000 millones de euros en exportaciones, manteniendo un saldo comercial positivo de 6.300 millones de euros en un contexto internacional complejo. Estos datos, extraídos del último informe del Consejo de Cámaras de Comercio, revelan la fortaleza económica de la región, con Valladolid como principal motor al concentrar casi el 47% del total regional. Según Marian Hidalgo, secretaria general del Consejo de Cámaras de Castilla y León, este éxito confirma la capacidad de la región para competir en los mercados internacionales. “Si exportamos más de lo que importamos, que para que los oyentes nos entiendan, así nos da la balanza comercial positiva, es una clara señal de fortaleza económica”, ha explicado. El crecimiento exponencial de las exportaciones tras la pandemia, con un aumento superior al 16% en 2024 respecto a 2023, ha sido un factor clave, aunque ahora la tendencia se ha estabilizado. El sector industrial es el pilar de este modelo, representando más del 60% de las exportaciones. Sectores como la automoción, maquinaria y bienes de equipo, material eléctrico, caucho, componentes industriales y el sector farmacéutico son los principales responsables de que la economía regional vaya “por muy buena senda económica”, a pesar de la influencia de conflictos como el de Rusia y Ucrania o la inestabilidad en Oriente Medio. El liderazgo de Valladolid se explica por la fuerte implantación del sector de la automoción y la presencia de grandes empresas industriales altamente internacionalizadas. Sin embargo, esta dependencia genera un debate sobre la necesidad de diversificar. Hidalgo reconoce que la automoción “tira del carro”, pero asegura que no es un motivo de preocupación, ya que “las cosas se van estabilizando” y se avanza en la diversificación de mercados. En contraste, la provincia de Burgos, aunque con menor peso exportador, es la tercera provincia más industrializada de España en términos de PIB y aporta más del 21% del negocio industrial regional. Su actividad exportadora se apoya en varios sectores, lo que reduce la dependencia de un único motor económico y le confiere una mayor estabilidad. Para las pymes, que constituyen el grueso del tejido productivo, el salto al exterior es un reto que abordan de forma “lenta pero segura”. Barreras como la idiomática se han ido superando, y ahora la clave está en contar con personal especializado y afrontar la burocracia de cada país. A pesar de las dificultades, las perspectivas son positivas: un 35% de las pymes planea iniciar su apertura a nuevos mercados en los próximos dos años. Hidalgo subraya la importancia de no centrarse en un único destino para evitar riesgos. “Lo que tratamos de decir es que no se pongan todos los huevos en la misma cesta”, afirma, destacando la necesidad de diversificar mercados y zonas económicas. Aunque Europa sigue siendo el principal socio por su “estabilidad y cercanía”, se está trabajando en incrementar la presencia en otros mercados. De cara al futuro, y pese a la incertidumbre geopolítica, las perspectivas son “buenas o muy buenas”. Se han identificado patrones claros: Estados Unidos se afianza como mercado de exportación, China como un importante proveedor industrial, y se detectan oportunidades emergentes en Oriente Medio, Iberoamérica y África. Estos mercados, aunque aún no representan ni el 8% del volumen total, son clave para el crecimiento futuro y la resiliencia del modelo exportador de Castilla y León.
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