Faro de Vigo
Acceder o no a la carrera deseada puede depender de milésimas. Lo saben bien los estudiantes que la semana que viene intentarán salvar el último escollo que los separa de su sueño: la selectividad. De su desempeño en la ahora rebautizada como prueba de acceso a la universidad (PAU) dependerá el 40 por ciento de la nota del examen. Pero eso afecta solo a la parte obligatoria. Porque cada vez hay más titulaciones en las que un 10 no garantiza la entrada y aspirar a un asiento en ese tipo de grados depende también del rendimiento en la fase específica, que permite ampliar la calificación hasta un tope de 14. El número de jóvenes que se autoexigen más para alcanzar esas medias se ha disparado.
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