Faro de Vigo
Hay planes que para muchas familias son rutina y para otras se convierten en una carrera de obstáculos. Ir al cine, sentarse en una butaca, compartir una película y disfrutar de una tarde de ocio puede parecer un gesto sencillo. Para personas con Trastorno del Espectro Autista, hipersensibilidad sensorial, TDAH, dificultades de comunicación o problemas de regulación emocional, esa misma experiencia puede resultar imposible si el entorno no está adaptado. El volumen demasiado alto, la oscuridad total, la publicidad previa, la obligación de permanecer sentado y en silencio o el miedo a la mirada ajena acaban expulsando a muchas familias de espacios culturales que, en teoría, están abiertos a todos.
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