La Opinión de Murcia
Mucho se ha escrito sobre la deserción reproductiva, como la llama Franco Bifo Berardi, de las mujeres que voluntariamente —o quizás con una voluntad viciada, condicionada por las difíciles circunstancias actuales que afectan a los jóvenes— deciden no tener hijos. El heteropesimismo al que ya nos hemos referido antes aquí, esto es, la convicción de las jóvenes de que una pareja heterosexual les aporte más bienestar que el que ellas solas se proporcionan, consecuencia del sesgo de género en formación, del diferente posicionamiento ideológico y de la desigualdad en las responsabilidades compartidas entre hombres y mujeres; junto a las dificultades laborales y de vivienda y la falta de redes de apoyo presencial, esto es, la ausencia de la famosa tribu que colabora y sostiene la crianza en un mundo donde los jóvenes se desplazan en busca de oportunidades laborales, alejándose de sus familias de origen, son algunos de los factores que producen y contribuyen a esta caída de la natalidad en el primer mundo que tanto asusta a los demógrafos.
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