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Ninguno de los 28 países adheridos a la Junta de Paz de Trump ha pagado un solo dólar para reconstruir Gaza | Collector
Ninguno de los 28 países adheridos a la Junta de Paz de Trump ha pagado un solo dólar para reconstruir Gaza
El Plural

Ninguno de los 28 países adheridos a la Junta de Paz de Trump ha pagado un solo dólar para reconstruir Gaza

Donald Trump, antes de hacer temblar todo el panorama internacional con la política de exterior que decidió implementar este año, se postulaba a sí mismo como uno de los más importantes agentes de la paz mundial. No solo en los discursos que pronunció en la campaña electoral, sino también durante los primeros compases de su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, el político republicano aseguraba que acabaría con distintos conflictos bélicos que estaban teniendo lugar en diferentes puntos del planeta y que recuperaría tanto el equilibrio como la calma entre los distintos países. Tal es así, que llegó a subrayar que por ello merecería ser distinguido con un Premio Nobel, estando en el recuerdo cuánto empeño puso a esa candidatura antes de que le fuera concedida esta distinción a María Corina Machado. Sin embargo, en este 2026 algo pareció cambiar en la manera en la que Trump concebía dónde y cómo debía de dirigir sus esfuerzos en la política exterior. Así, en lugar de acabar con guerras , propiciar un escenario internacional estable o velar por que entre las naciones se de un diálogo que permita resolver las diferencias; Trump optó, entre otras actuaciones, por intervenir unilateralmente en Venezuela, realizar amenazas públicas a países como Cuba o Groenlandia e iniciar una guerra en Irán que está haciendo tambalearse a la economía mundial. Uno de los últimos titulares que Trump dejó como presunto agente conciliador de los conflictos internacionales fue la creación de la Junta de la Paz. Aquella institución que impulsaba el norteamericano y a la que se adherían un total de 28 países nacía con la intención de reconstruir Gaza tras los daños sufridos en la Franja fruto de la guerra. A priori, esta podía ser concebida como una iniciativa bastante positiva y que podría resultar beneficiosa para los palestinos que venían agonizando fruto del conflicto bélico y los ataques desmesurados lanzados por Israel a la población civil. No obstante, este proyecto rápidamente comenzó a despertar controversia y a no ser entendido como una verdadera búsqueda de la paz, sino como la búsqueda del beneficio empresarial. Trump, lejos de tratar de convencer a su muy cercano socio Benjamin Netanyahu para poner fin a lo que se concibe como un genocidio por parte de Israel, decidió impulsar un proyecto a partir del cual se planteaba que la reconstrucción de Gaza derivara en la creación de un mega resort de lujo en esta zona. Es decir, antes de velar por el bienestar de la población, apostar por las oportunidades de las cuales pudiera obtenerse un lucro económico. Sin embargo, la realidad de esta Junta de la Paz dista mucho de aquella grandilocuencia con la que Trump presentó el proyecto en enero de este año. Cuatro meses después de su creación, la organización apenas dispone de fondos para poner en marcha la prometida reconstrucción de Gaza y el plan permanece prácticamente paralizado. Ninguno de los 28 países adheridos ha abonado todavía la multimillonaria cuota de ingreso que la administración estadounidense...

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