COPE
Con el final de la Euroliga y la fase regular de la ACB a la vuelta de la esquina, el mundo del baloncesto europeo se sumerge en un frenético mercado de fichajes. La victoria del Olympiacos y el subcampeonato del Real Madrid cierran una etapa, pero abren otra marcada por la rumorología y la incertidumbre, especialmente para los equipos españoles, que ven cómo sus plantillas se convierten en el principal caladero de los grandes proyectos económicos del continente. El movimiento de un solo jugador en un equipo puntero provoca un efecto en cadena. “Hay una pieza de dominó arriba que se mueve, que hace que el resto de piezas que están contiguas vayan cayendo también”, explican los expertos. Clubes que no han cumplido sus objetivos y nuevos proyectos con gran capacidad de inversión, como el ASVEL de Tony Parker o los equipos de Mónaco y Turquía, buscan posicionarse de cara al futuro, agitando el mercado y fijando sus objetivos en jugadores que han brillado en equipos de un segundo escalón. Esta situación afecta directamente a equipos como el Valencia Basket o el Baskonia, que, tras una temporada brillante, se enfrentan a un posible desmantelamiento. “Cualquier jugador que brille va a ser apetecible para los que están en un escalafón superior”, señalan. El equipo vitoriano, en particular, ve con preocupación cómo un proyecto prometedor construido con mérito puede ser desmontado como consecuencia de su propio éxito.➡️️ La raíz del problema reside en una creciente desigualdad económica. Los equipos españoles, incluidos los dos grandes, no pueden competir con la capacidad financiera de ciertos propietarios y mecenas europeos. “Vivimos en una sociedad capitalista donde el dinero se concentra en menos manos y más cantidad”, se analiza en el debate. Esta concentración de riqueza permite que algunos clubes fichen sin atender a la lógica del mercado, convirtiendo el proceso en una subasta. Esta mentalidad de “quiero ese capricho y no importa cuál es la puja” rompe cualquier equilibrio. La idea de un límite salarial se antoja una utopía en el contexto sociopolítico de Europa, más aún cuando existen diferentes regímenes fiscales entre países e incluso dentro de España. La irrupción de proyectos de Emiratos con ventajas fiscales agrava aún más esta “tremenda desigualdad”. El debate de fondo es la sostenibilidad del modelo. Actualmente, ningún equipo de baloncesto en Europa gana dinero. La diferencia entre la inversión realizada y los ingresos por patrocinios, televisión o premios es abismal. El nuevo paradigma, influenciado por la NBA, busca un retorno de la inversión que hoy no existe. “Lo que no puedo hacer es invertir 3 y ganar 0,5”, argumentan los analistas sobre la necesidad de un modelo de franquicia que garantice beneficios a largo plazo. El modelo del Baskonia de antaño, que funcionaba como una fábrica de talento que vendía para subsistir, parece agotado en el escenario actual. La consecuencia de una temporada brillante, como la de este año, es que “le desmonten el equipo”. Esta realidad, unida a una Final Four que no ha ofrecido un gran espectáculo, con partidos muy tácticos y tensos, deja una sensación de saturación en el aficionado. El mérito de la temporada del Baskonia, sin embargo, es incuestionable para los expertos: “Me apuntaría a tener todos los años un Baskonia como este”.
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