Diario CÓRDOBA
Millones de peces, sobre todo salmones y truchas, todos ellos destinados a consumo humano, han muerto en los últimos años por envenenamientos y asfixia accidentales en varias piscifactorías del Reino Unido. Estos hechos, pese a su gravedad, se mantuvieron en secreto por parte de la Agencia de Sanidad Animal y Vegetal (dependiente del gobierno británico) hasta que la Oficina del Comisionado de Información obligó a hacer públicos los informes.
Go to News Site