La Opinión de Murcia
Los musulmanes de Jumilla se vieron obligados a rezar, con motivo de la Fiesta del Cordero, en un parking disuasorio junto a la piscina municipal, el mismo lugar en el que, en marzo, celebraron el final del Ramadán. En el caso de las mujeres (que oran separadas de los varones), se las instaló en el patio de entrenamiento de los perros de la Policía. Lo mismo que pasó en primavera.
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