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Los efectos de no dormir bien van mucho más allá de ojeras o bostezos. De hecho, el cuerpo suele reflejar las consecuencias de un mal descanso antes incluso de que seamos conscientes de la propia fatiga. Aunque la vinculación del déficit de sueño con la somnolencia diurna, el estrés crónico o el envejecimiento prematuro está más que asumida, hay una factura biológica que rara vez se tiene en cuenta: el deterioro progresivo del cabello y del cuero cabelludo . Como explican desde el Hospital Capilar , existe una asociación directa entre la calidad del descanso y la salud de nuestra melena. No obstante, los especialistas matizan un punto importante: no está demostrado de forma directa que la falta de sueño sea la causa fulminante de la alopecia. La doctora Teresa Herranz sostiene que «La salud capilar se regula por hormonas, por el estado de inflamación corporal, la nutrición diaria y el estrés , y la falta de sueño puede alterar todos estos sistemas. No significa que dormir mal una semana vaya a producir caída de pelo, pero la falta de sueño crónica durante semanas o meses sí puede contribuir a empeorar una predisposición existente ». Cuando el organismo no consigue un descanso adecuado, se desencadena una alteración metabólica y hormonal que afecta directamente a los folículos pilosos: En los últimos años, las consultas en las clínicas capilares han aumentado. Los expertos apuntan a que este fenómeno se debe al aumento del estrés crónico en el día a día, un menor cuidado del descanso nocturno y una mayor conciencia estética y social sobre el cabello. El descanso postoperatorio es crucial. Según la doctora Herranz, un sueño reparador es el escenario idóneo para que el cuerpo active los procesos biológicos necesarios tras una cirugía: la reducción de la inflamación, una correcta cicatrización, la formación de nuevos vasos sanguíneos y la correcta adaptación de los folículos implantados. Por el contrario, no dormir bien tras un injerto capilar puede provocar una recuperación deficiente. Además, la falta de descanso incrementa las molestias en la zona (como el picor), aumenta la tendencia a tocarse o rascarse involuntariamente la zona intervenida y genera picos de ansiedad. Aunque no suele ser el factor principal del fracaso de la cirugía, dormir bien es vital para garantizar el mejor entorno biológico para el pelo trasplantado. La falta de sueño actúa como un factor estresante crónico . Cuando el cortisol se eleva de forma permanente, se altera el ciclo de crecimiento del pelo. Esto puede desencadenar lo que técnicamente se conoce como efluvio telógeno , que consiste en una caída difusa del cabello. Como aclara la doctora Herranz, al aumentar el estrés exidativo, « Se genera un cabello más fino y quebradizo . Por tanto, la falta de sueño actúa como un factor estresante que influye negativamente tanto en la salud capilar, como en otros sistemas del cuerpo». Para frenar la caída y lucir una salud capilar óptima, los expertos de Hospital Capilar recomiendan seguir estas pautas esenciales: Tras corregir los hábitos de sueño y mejorar el descanso, los primeros signos de mejoría en el cabello suelen percibirse a los 2 o 3 meses . Para ver una reducción clara y consolidada de la caída capilar, se deben mantener estos buenos hábitos durante 6 meses . Si la caída del cabello es persistente, la doctora Herranz concluye que es fundamental realizar una analítica completa de vitaminas y minerales para tratar posibles déficits, así como valorar médicamente problemas subyacentes del sueño como el insomnio o la apnea obstructiva del sueño.
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