EL MUNDO
Durante la ocupación nazi de Francia, Marsella fue refugio y trampa para intelectuales como Hannah Arendt, Walter Benjamin o Marc Chagall. Allí, el joven periodista estadounidense Varian Fry organizó una red clandestina que logró salvar a unas 2.000 personas. El escritor alemán Uwe Wittstock recoge cientos de historias en Marsella 1940. Los artistas que huyeron del nazismo (Galaxia Gutenberg) Leer
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