Diario CÓRDOBA
En la quietud del tiempo, en el destello de un poco de albero que se refleja al sol, en el sonido de unas palmas que se arrancan tímidas, en un quejío que no termina de exhalar. La Feria de Córdoba se desentumece, más que despierta, lenta pero cálida, tardía pero segura, para el que es seguramente su último día grande. Tras un miércoles de botellón, cacharritos a mitad de precio y mucha intensidad, El Arenal coge el pulso a paso lento pero seguro y recordando aquella frase de José Bergamín: el arte procura no llamar la atención para que se fijen en él.
Go to News Site