Faro de Vigo
Cinco muertos y una treintena de supervivientes. Ese fue el balance que dejó el catastrófico incidente del buque Ivy, el mercante liberiano que naufragó hace medio siglo en las proximidades de las islas Estelas, a la entrada de la boca sur de la ría de Vigo y a la altura de Monteferro (Nigrán). Un fortísimo temporal condujo a la embarcación hasta el fatal siniestro, que se saldó con su embarrancamiento y lento hundimiento al ser imposible remolcarla, con su casco partido por la mitad. En el interior del carguero, construido en las gradas del astillero japonés de Ishikawajima, miles y miles de kilos de mineral de hierro quedaron sepultados bajo el mar, a una profundidad de entre 20 y 25 metros. Un botín que si nada falla se quedará la empresa Técnica Administrativa Financiera, con sede en Valencia, después de que la Comandancia Naval de Vigo haya iniciado el expediente para dar respuesta a la solicitud de extracción marítima realizada por la firma.
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