Diario CÓRDOBA
En la Feria de Córdoba existe un pequeño rincón donde las urgencias son muy distintas a las habituales. Allí no se curan heridas ni se apagan incendios, pero sí se solucionan pequeños dramas que, para muchas personas, pueden arruinar por completo un día de feria: una cremallera rota, una esparteña descosida, un volante arrancado o un botón perdido justo antes de entrar en una caseta.
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