Cope Zaragoza
La fiebre por el senderismo y las actividades de montaña no para de crecer, especialmente desde la pandemia. Sin embargo, este auge esconde un reto crucial: el mantenimiento de la red de senderos. Así lo advierte David Ruiz, presidente de la agrupación deportiva Trota Rioja, quien celebra las mejoras previstas en Ezcaray y la Sierra de Cebollera, pero subraya que la clave no está solo en crear nuevas rutas, sino en conservar las existentes. Para Ruiz, el principal problema es que, tras la inversión inicial, muchos caminos caen en el abandono. "Lo que siempre nos pasa aquí en La Rioja es que muchos senderos que se crean luego no se mantienen", lamenta. Pone por ejemplo los senderos GR 93 ('Valle de La Rioja') y GR 190 ('Altos Valles Ibéricos'), que "estuvieron muchos años deshomologados porque no eran seguros". Afortunadamente, una inversión del Gobierno de La Rioja y la Federación permitió recuperarlos y ahora vuelven a estar homologados. Pero, ¿qué implica mantener un sendero? Según el presidente de Trota Rioja, es un trabajo constante que va más allá de limpiar la senda. Incluye "balizar" el camino con pintura o postes, asegurarse de que las marcas son visibles entre sí, instalar postes de indicación en los cruces con información útil y "dejar el puente en perfectas condiciones" si lo hay. "Detrás de una homologación y de un buen mantenimiento hay mucho trabajo", resume. El interés por estas rutas es innegable. "La montaña ahora mismo está de moda", afirma Ruiz, un fenómeno que su propio club, Trota Rioja, ha experimentado pasando de ser un grupo de amigos en 2004 a contar con 200 socios en la actualidad. Aunque en La Rioja hay unos 1.300 federados en montañismo, Ruiz asegura que "hay mucha gente que también practica el senderismo" por su cuenta, y que "el fenómeno está creciendo y va a ir a más". Las motivaciones son diversas: desde hacer deporte y superarse a sí mismo hasta el simple contacto con la naturaleza. Para los menos experimentados, la seguridad es fundamental. Ruiz explica que, si bien los montañeros expertos usan GPS y se mueven por todo tipo de terrenos, la gente que se inicia "quiere ir de manera más segura, y para ello tiene que ir con una ruta que esté bien marcada, bien balizada y en la que no se pueda perder". David Ruiz defiende que La Rioja es un lugar idóneo para hacer senderismo. La comunidad cuenta con una gran "diversidad" de paisajes y zonas de montaña, como la Sierra de la Demanda, la Sierra de Cebollera o los Montes Obarenes. "Tenemos barrancos, tenemos valles privilegiados, o sea, tenemos muchas zonas", explica, aunque a veces "se nos queda la rifa pequeña y tenemos que salir a comunidades limítrofes por no repetir rutas". La Rioja cuenta con dos senderos de Gran Recorrido (GR) exclusivamente riojanos, el GR 93 y el GR 190, además del GR 99 (Camino Natural del Ebro) que atraviesa la región. Estos se diferencian de los de Pequeño Recorrido (PR) por superar los 50 kilómetros. Por todo ello, desde el colectivo de montañeros se celebra la inversión en la red de caminos: "Todo lo que hagan nuevo, bienvenida sea".
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