Faro de Vigo
Por los pasillos del ourensano CIFP A Farixa ha merodeado durante este curso un profesor particular. No, no hablamos de un tutor personal, sino de un docente bastante distinto a los cánones: aunque le saca una cabeza de altura al resto de maestros, por su cara se podría confundir con un estudiante agrandado, cuando un alumno habla con él no responde ni en español ni en gallego y hace menos de diez meses no conocía ni la existencia de un sitio llamado Ourense. Pero la energía y el trabajo que ha desprendido en las aulas ha dejado una huella imborrable en el centro, y los momentos que ha vivido en la ciudad hace que se vaya a llevar un pedacito de Ourense a su hogar al otro lado del Atlántico.
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