La Opinión de Murcia
Soy un enamorado de los vencejos. Siempre me parecieron seres que no son de este un mundo. Siempre pensé que eran una especie de milagro ‘inverosímil’, una virguería de la naturaleza, un capricho del universo, piezas llamativas de ese puzle surrealista y sagrado que es la existencia misma y que apenas entendemos del todo todavía, hasta creo que, a Dios, lo que más trabajo le costó inventar fue a esos pájaros, y no sé si está bien o es correcto denominarlos pájaros, ni quiero ahora ponerme en Google a buscarlo.
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