Diario CÓRDOBA
En el universo de la retórica partidista, la autocrítica es una especie en extinción. Admitir un error estratégico, un mal programa o el desgaste de un líder se considera un suicidio político, por lo que la maquinaria de propaganda activa el manual de las excusas. La pérdida de las elecciones o la falta de expectativas es culpa de la hostilidad de los medios de comunicación, de la falta de habilidad para transmitir el mensaje o la incomprensión del electorado. Un engranaje de autoengaño que paraliza la autocrítica en las cúpulas de los partidos.
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