Faro de Vigo
El Gobierno ha salido al paso del nuevo frente judicial que cerca al PSOE con una airada estrategia que combina el ataque y la defensa. Mientras se vuelve a utilizar el comodín de la guerra sucia judicial o ‘lawfare’ se erige un escudo de protección tratando de encapsular en el exsecretario de Organización, Santos Cerdán, la supuesta trama para “desestabilizar” causas contra el partido. Una peligrosa pendiente que abona la conspiración al referirse a un intento “derribar” a un Gobierno “con métodos no democráticos”, como aseguró el ministro de Transportes, Óscar Puente. Al mismo tiempo, se aísla la trama para descargar de cualquier responsabilidad al PSOE como persona jurídica o al presidente del Gobierno y secretario general, Pedro Sánchez, como beneficiado o conocedor de sus gestiones.
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