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Jaca recupera la memoria de su chapitel : la historia de la torre del reloj que vale la pena recordar | Collector
Jaca recupera la memoria de su chapitel : la historia de la torre del reloj que vale la pena recordar
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Jaca recupera la memoria de su chapitel : la historia de la torre del reloj que vale la pena recordar

La Asociación Sancho Ramírez de Jaca, a través de la voz de Juan Carlos Moreno, ha concluido el ciclo dedicado a la Torre del Reloj desvelando la historia de su elemento más característico y hoy desaparecido: el chapitel. Este remate, con forma piramidal o cónica, coronó la torre durante siglos, y su memoria solo pervive en fotografías antiguas y en el recuerdo de los más mayores. Moreno ha realizado un exhaustivo repaso cronológico de los diferentes chapiteles que tuvo el emblemático edificio. La historia del chapitel comienza poco después de que el concejo de Jaca comprara la Torre del Merino en 1599. La primera referencia documental data del 2 de mayo de 1600, cuando se destinaron 1.787 sueldos jaqueses para adquirir el plomo destinado a su construcción. En estas primeras intervenciones ya aparecen nombres como Lobaco, encargado del mantenimiento de la torre. Un año más tarde, en 1601, los canteros Pedro Gil y Urbano de San Vicente trabajaron en la realización del conocido como “Chapitel de las 3 campanas”. Precisamente, tres son las campanas que se conservan en el vestíbulo del ayuntamiento: una grande y muy ornamentada, una mediana y una tercera más pequeña. El maestro Pedro Gil fue una figura relevante en la Jaca de la época, siendo también el autor de la fachada de la puerta de la Ciudadela en 1610. Las inclemencias meteorológicas de Jaca, como el aire, el frío y las heladas, obligaron a realizar constantes reparaciones en la estructura. Juan Carlos Moreno destaca que “allá arriba los relojes sufrían mucho por las inclemencias, el aire, el frío, las heladas, y después el Chapitel pasaba lo mismo”. De hecho, se tiene constancia de nuevas obras en el tejado en los años 1775 y 1785, lo que demuestra el continuo desgaste de los materiales. A finales del siglo XIX, el estado del chapitel era tan precario que se tomó una decisión drástica. En 1896 se redactó el expediente para su reparación, pero su mal estado llevó a las autoridades a optar por su demolición. Al año siguiente, en 1897, se firmó el contrato para su arreglo y, tres meses después, los planos del nuevo chapitel ya estaban listos, el que probablemente conocieron las generaciones pasadas. Sin embargo, la demolición del viejo chapitel no comenzó hasta el año 1900. Las obras del nuevo remate se iniciaron en 1903 y se completaron en tan solo seis meses, un trabajo que se pudo realizar con celeridad al no haber ningún preso en la cárcel en esas fechas. Este es el chapitel que algunos jacetanos aún pueden recordar, como señala Moreno: “Los más mayores que nos escuchan, que ya tendrán ahora 70 y tantos años, incluso 80, se acordarán del Chapitel”. Este nuevo chapitel del siglo XX también necesitó mantenimiento, siendo pintado en 1949. Diez años más tarde, en 1959, el pleno del ayuntamiento aprobó gestionar con el comisario de patrimonio su restauración. Sin embargo, los problemas que presentaba la estructura llevaron a un desenlace diferente. Finalmente, en 1968 se decidió quitarlo de forma definitiva. La torre quedó sin su icónico remate, y en 1978 se procedió a derribar el reloj y a limpiar el torreón, dándole el aspecto que presenta en la actualidad. Un año después de la retirada del chapitel, en 1969, se inauguró el reloj del ayuntamiento, cuyas campanadas son en realidad una grabación, pero que se ha convertido en un símbolo para la ciudad, especialmente en la víspera del Primer Viernes de Mayo.

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