COPE
Los usuarios del Centro de Tratamiento de Adicciones (CTA) de Cáritas Madrid han preparado un regalo muy especial para el Papa León XIV con motivo de su próxima visita. Se trata de un árbol de madera elaborado en el taller del centro, una pieza que se reconstruye como un puzle y que está cargada de significado para las personas que luchan por superar sus adicciones. El árbol representa el proceso de superación de los usuarios. Según explica Paula Alonso, responsable del centro, la escultura simboliza el renacer. “Cuando llegan, a veces están bastante heridas, pero al igual que un árbol sin hojas en invierno, tienen raíces que les permiten crecer, echar hojas y florecer”, afirma. La pieza, de unos 25 centímetros y compuesta por cinco piezas más el tronco, se ha dejado en color madera natural con un barniz para resaltar su belleza original. El proceso de creación ha sido “muy emocionante” para los cerca de diez participantes del taller de carpintería, que se lo tomaron “como un orgullo”. Durante meses, han trabajado en diferentes modelos, ya que “ninguno les parecía lo suficientemente perfecto” para el Santo Padre. Fernando, el veterano del taller y la “cabeza pensante” del proyecto, fue quien ideó el árbol original. Eligieron un árbol "porque es el símbolo que más nos representa", dice Fernando. "es señal de vida y de ver pasar el tiempo" y de cómo han ido creciendo y superándose. Es una talla compuesta por "cinco piezas y el tronco que van encajando entre ellas", explica. Una talla que han dejado en el color natural de la madera para resaltar más ese simbolismo. "Es un árbol de los deseos, aúna los deseos de todos nosotros", añade. La entrega del regalo se producirá tras la visita del Pontífice al proyecto Cedia. Será en el patio de la parroquia anexa, durante un encuentro con la Pastoral Social. Alba Martín, educadora social del centro, será la encargada de entregar el árbol en nombre de todos, un gesto que asume con “mucha ilusión, responsabilidad y alegría”. Los testimonios de los participantes reflejan la importancia del centro en sus vidas. Fernando, que llegó al CTA en situación de calle, asegura que venir aquí “fue una liberación, vi el cielo abierto”. Su deseo para el Papa es sencillo: “Que derramara un poco de su luz aquí”. Otro compañero se siente “orgulloso” y expresa un deseo más amplio. “Ojalá esto que estamos haciendo nosotros, y lo que se vive acá en España con el CTA, llegara a Latinoamérica, y más en Colombia, que se está perdiendo la juventud”, afirma, con la esperanza de que el Papa “pusiera el ojo en Colombia”. Para muchos, el centro es más que un lugar de tratamiento; es “una familia”, un espacio donde se sienten agradecidos por tener “un plato caliente” y el apoyo de los compañeros. Para ellos es un orgullo que el Papa reciba un regalo que han hecho con tanto cariño y que para ellos representa los deseos, la esperanza y la superación.
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