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El origen del incendio de Òrrius, en una zona de cañas fuera de la fábrica | Collector
El origen del incendio de Òrrius, en una zona de cañas fuera de la fábrica
Cope Zaragoza

El origen del incendio de Òrrius, en una zona de cañas fuera de la fábrica

El incendio declarado este jueves en Òrrius (Maresme) ya ha sido controlado por los Bombers este viernes por la mañana. El fuego, que presuntamente se originó en una zona forestal, se extendió rápidamente hasta una fábrica de velas cercana, que ha quedado completamente destruida. En el interior de la nave industrial había unas 500 toneladas de parafina, lo que avivó las llamas y generó una gran columna de humo visible desde varios puntos de la comarca. La estructura de la fábrica ha colapsado y se da por perdida toda la maquinaria y el material que albergaba. Aunque la investigación sobre el origen del fuego sigue abierta, la principal hipótesis, según ha explicado el alcalde de Òrrius, Xavier Masgrau, es que las llamas comenzaron en el exterior de las instalaciones industriales. Basándose en el relato de los trabajadores que fueron testigos presenciales, el fuego se habría iniciado en una zona de cañas. "El fuego se inició en una masa forestal, en unas cañas situadas fuera de la empresa, y con el borrisol de los chopos no hubo tiempo de actuar", ha detallado el alcalde. Las llamas saltaron al patio exterior de la empresa, prendieron unos toldos y alcanzaron los depósitos de parafina, desatando un incendio de gran virulencia. El alcalde ha visitado la zona afectada a primera hora de este viernes y ha podido constatar la magnitud de los daños. La fábrica ha quedado en estado de ruina total y el vial de acceso presenta un socavón, posiblemente causado por alguna de las explosiones que se oyeron durante el incendio. La zona forestal más próxima a la industria también se ha visto afectada, con árboles y matorrales completamente calcinados. Durante la noche, cinco dotaciones de Bombers y un equipo de drones han trabajado para asegurar que no quedara ningún punto caliente en el área forestal. Uno de los principales temores de los servicios de emergencia era el riesgo de contaminación de los acuíferos cercanos. La parafina derretida y el agua utilizada en la extinción podían suponer una grave amenaza medioambiental. Por este motivo, se optó por minimizar el uso de agua y dejar que el material combustible se consumiera de forma controlada dentro de la nave. Además, se actuó con celeridad para contener el vertido de parafina que se dirigía hacia un torrente cercano. "Está controlado, hicimos un dique de contención, y con maquinaria pesada esta noche hemos recogido el material que salió de la nave hacia el medio natural, con una afectación de unos 200 o 300 metros", ha explicado Masgrau. Gracias a esta intervención, la parafina se ha solidificado en un tramo seco del torrente, evitando que llegara al agua. La Agència Catalana de l'Aigua (ACA) ha comunicado que la empresa propietaria de la fábrica deberá asumir los costes de la retirada de todos los residuos generados por el vertido. El futuro del espacio que ocupaba la fábrica es ahora incierto. La planta, que en el pasado fue una empresa de postres lácteos, daba trabajo a 16 vecinos de la localidad. La destrucción total de las instalaciones deja en el aire el futuro de estos empleados. El alcalde ha señalado que, además de la retirada de la parafina, también se deberá abordar la gestión de las cenizas y los restos de la estructura colapsada. Los vecinos de Òrrius han vivido una noche de angustia y confinamiento. La orden de no salir de casa se ha mantenido hasta las 7:30 horas de este viernes, cuando han recibido un mensaje en sus móviles autorizando la movilidad con precaución. Nita Triadó, una de las vecinas, relata que el calor la obligó a entreabrir las ventanas durante la noche: "No olía, pero sí que me picaban un poco los ojos", ha explicado. Otros, como Adolfo Sala, tuvieron que ser desalojados. "Vivimos a medio kilómetro de la fábrica, empezamos a oír explosiones y los Mossos nos dijeron que teníamos que evacuar", ha relatado. Él y su familia, que se quedaron sin luz ni agua, tuvieron que pasar la noche en casa de unos amigos. Afortunadamente, esta mañana han podido regresar a su hogar, donde los servicios ya estaban restablecidos. La preocupación por el entorno natural ha sido una constante. Aaron González, que siguió el incendio desde su trabajo fuera del pueblo, confiesa su temor por el bosque: "Habríamos tenido un gran problema", afirma. Marc Lama, por su parte, describe una noche difícil por el olor y el miedo: "Durante toda la noche se sentía olor a quemado y a vela. Pusimos toallas húmedas bajo las ventanas de casa y de casa de los abuelos", ha contado. "Ha sido una noche complicada, sufría por la vegetación de Òrrius y de la cordillera y por las casas cercanas", ha concluido. Con el incendio ya controlado, la calma regresa poco a poco a Òrrius. En el bar y en la plaza del pueblo, la conversación gira en torno a lo sucedido durante las últimas horas. Los vecinos, más tranquilos, comentan la virulencia de las llamas y el susto vivido, a la espera de que los servicios de emergencia se retiren por completo de la zona para poder evaluar de cerca las cicatrices que ha dejado el fuego.

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