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Con la llegada del verano y los primeros «subidones» del termómetro, todos buscamos la manera de pasar menos calor. Nos vamos más tiempo en la playa, a la piscina o a disfrutar del ratito fresco que las noches permiten para salir a la calle. Sin embargo, cuando el calor aprieta de verdad, deja de ser una simple molestia y se convierte en un peligro muy real para la salud. De hecho, un descuido bajo el sol o pasar demasiado tiempo en un coche o en una habitación sin ventilación puede desencadenar en un golpe de calor . Esto no es una simple insolación de la que te recuperas con un poco de sombra, sino que puede ser una urgencia médica en toda regla que, si no se frena a tiempo, puede provocar daños irreparables en el cuerpo e incluso costar la vida. Para entender cómo actuar y qué ocurre exactamente en nuestro organismo, el doctor Enrique Jorge García Vena, médico del servicio de Urgencias del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, ha explicado cuáles son las señales de alarma y qué hay que hacer de inmediato para evitar esta situación. Según el experto, existe una regla de oro en el hospital por la que hay que bajar la temperatura corporal por debajo de los 39 °C en menos de una hora . En condiciones normales, nuestro cuerpo es una máquina perfecta regulando su propia temperatura. Cuando hace calor, sudamos, y ese sudor se evapora y nos enfría. El problema aparece cuando el calor es tan extremo o pasamos tanto tiempo expuestos a él que nuestro termostato interno se rompe por completo. El sistema de regulación falla, dejamos de sudar y la temperatura corporal empieza a subir sin control, pudiendo superar los 40 °C en poco tiempo. Este proceso puede ocurrir de golpe en cuestión de unas pocas horas o darse lentamente a lo largo de dos o tres días de calor continuado. Aunque los niños pequeños, los ancianos y las personas con enfermedades crónicas son quienes peor lo pasan porque sus cuerpos defienden peor las temperaturas extremas, nadie está libre de peligro . Identificar un golpe de calor a tiempo puede salvar vidas. No hay que esperar a que la persona se desmaye para pedir ayuda. El doctor García Vena detalla los síntomas clave que nos indican que la situación es grave: Cuando un paciente cruza la puerta de urgencias con estos síntomas, el equipo médico activa un protocolo de enfriamiento inmediato . El doctor García Vena explica que el objetivo prioritario es «reducir la temperatura corporal central por debajo de 39 °C en menos de 60 minutos». Cada minuto que el cuerpo pasa a más de 40 grados, el riesgo de sufrir daños en el cerebro o fallos en el resto de órganos se multiplica de forma peligrosa. Para lograrlo, se desviste al paciente y se le mete en un ambiente muy frío . En el hospital se utilizan medidas físicas contundentes, como sumergir a la persona en agua fría o rociarla constantemente mientras se usan ventiladores de alta velocidad para que el agua se evapore rápido y se lleve el calor. A la vez, se le cogen vías en los brazos para meterle sueros fríos directamente en la sangre y reponer los líquidos perdidos, mientras se vigila constantemente el corazón, el oxígeno y la tensión. Si la situación es tan crítica que el paciente llega convulsionando, en coma o no puede respirar por sí mismo, los médicos tienen que intubarlo y conectarlo a ventilación mecánica para mantenerlo con vida mientras logran enfriar su cuerpo. La buena noticia es que el golpe de calor se puede evitar perfectamente si usamos el sentido común y cambiamos algunos hábitos durante estos meses más calurosos. El médico de urgencias recuerda algunas de las pautas más importantes:
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