COPE
El asistente aragonés de Primera División, Jorge Bueno Mateo, ha repasado su trayectoria y su reciente éxito en la final de la Copa del Rey en el programa Deportes COPE en Zaragoza. Tras 29 años en el arbitraje, vivir la final en La Cartuja supuso un sueño cumplido. "Después de 29 años arbitrando, poder estar allí en la Cartuja rodeado de los seres queridos y que encima salga todo bien, pues la verdad es que rocé el cielo, diría yo", ha confesado. La actuación del equipo arbitral, liderado por Javier Alberola Rojas, fue impecable, hasta el punto de recibir el reconocimiento de ambos equipos. Bueno Mateo ha destacado el buen ambiente vivido, describiendo como "surrealista" el momento en que los aficionados de ambos clubes se acercaron para felicitarles y hacerse fotos. Un reconocimiento que, según él, fue posible gracias a la actitud de los futbolistas. En sus propias palabras, "el 90 por 100 de la labor del árbitro depende del comportamiento de los jugadores". Ha añadido que si los futbolistas se dedican a jugar "sin intentar entrometerse en nuestra labor, sale bien". Esta filosofía es la que, considera, facilita que un partido se desarrolle sin incidentes y con fluidez. A sus 45 años, Jorge Bueno ha alcanzado la edad oficial de retirada para los árbitros. Sin embargo, recientes "cambios en nuestra dirección" abren la puerta a una posible prórroga. "Ojalá me dieran la oportunidad de seguir un año más. Yo de momento tengo contrato hasta el 30 de junio, sigo entrenando", ha explicado, a la espera de una decisión sobre su futuro. Sería la culminación a una carrera de 15 años en el fútbol profesional, repartidos en 12 años en Primera División y 3 en Segunda, durante la cual ha mantenido un perfil discreto y alejado de las polémicas. Su trato con jugadores y entrenadores, asegura, ha sido "maravilloso" gracias a una personalidad que combina la seriedad con la cercanía. Una de sus señas de identidad es su característica sonrisa en el terreno de juego. Lejos de ser una pose, es el reflejo de su estado de ánimo. "Yo soy feliz en el campo", afirma. "Ese olor, ese ambiente, esos compañeros que tengo maravillosos que me hacen que se haga todo bien, y yo sonrío porque soy feliz". El arbitraje corre por sus venas. Es hijo de José Ignacio Bueno Grimal, quien también fue árbitro de Primera División. Jorge ha recordado con emoción el día de la final, confesando que nunca había visto a su padre "llorar tanto como el día de la Cartuja". Se siente orgulloso de haber seguido sus pasos: "Lo vi arbitrar y dije, pues yo también quiero llegar un día aquí, y lo conseguí". Nacido en Zaragoza, Bueno Mateo mantiene un fuerte vínculo con Terrer, el pueblo de su familia. Allí, asegura, es donde más feliz ha sido y donde puede ser él mismo, lejos del foco mediático. "En Terrer soy yo, no tengo que fingir nada. Soy el hijo de José Ignacio, el nieto de la Carmen y el nieto del Eusebio", ha comentado. Durante la entrevista también se ha comentado el sistema de videoarbitraje de la Primera RFEF, categoría en la que jugará el Real Zaragoza la próxima temporada, donde los entrenadores tienen la potestad de solicitar una revisión. Bueno Mateo ha señalado que este sistema "ha tenido muy buena aceptación" y no descarta que pueda ser el futuro del VAR, sustituyendo al modelo actual de Primera y Segunda División. Finalmente, se ha referido a la novedad de las cámaras que llevan los árbitros, una innovación que, aunque puede "marear" al espectador en ciertos momentos, considera que ha gustado al público. "Es una novedad, a la gente le gusta, le ha gustado y lo seguiremos haciendo", ha comentado. Y también resalta la importante labor que pueden hacer los exárbitros en los clubes: "Sí, hay muchos clubes que contratan exárbitros, evidentemente, para que les ayuden y les aporten su experiencia en muchos aspectos. Creo que es algo fundamental y que es normal que lo hagan todos los equipos".
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