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La doble joya de Salamanca: el secreto que esconden sus dos catedrales en un mismo lugar | Collector
La doble joya de Salamanca: el secreto que esconden sus dos catedrales en un mismo lugar
Cope Zaragoza

La doble joya de Salamanca: el secreto que esconden sus dos catedrales en un mismo lugar

La Catedral de Salamanca es mucho más que un monumento; es la iglesia madre de la diócesis y un tesoro arquitectónico que alberga dos catedrales en una: la Vieja y la Nueva. En el programa 'Un lugar en la tierra' de TRECE, el sacerdote y presentador Fidel Gómez ha explorado este conjunto único junto a Jorge García, deán de la Catedral, y Raúl Vicente, archivero. García la define como el núcleo de la fe y, a la vez, el monumento más visitado de la ciudad de Salamanca. La razón de esta dualidad se remonta al siglo XVI, cuando la ciudad creció en torno a su prestigiosa universidad. El cabildo solicitó a la monarquía permiso para construir un nuevo templo porque el antiguo, según explican los documentos de la época, se había quedado pequeño, bajo y oscuro, como señala el archivero Raúl Vicente. Afortunadamente, la Catedral Vieja no fue derribada. La decisión de conservarla fue práctica: querían tener una catedral para seguir haciendo el culto mientras se construía la nueva, un proceso que se extendería durante más de dos siglos. Jorge García explica que ambas tienen culto activo, y las celebraciones se alternan entre los dos espacios, que se apoyan mutuamente. El recorrido por este complejo monumental es un viaje en el tiempo. La Catedral Vieja, de estilo románico, se comenzó en el siglo XII y se terminó en el XIV. Según el deán, su arquitectura invita al recogimiento interior, definiéndola como un lugar de recogimiento, de escucha a dios y de oración que facilita el encuentro profundo con el señor que habita en ti. Este templo también refleja el poder del obispo y del cabildo en la época medieval. Una de sus joyas es el retablo principal, una obra de arte creada entre 1434 y 1456 que narra, a través de 53 tablas, las escenas más importantes de la vida de Jesús, desde su nacimiento hasta la resurrección. Con solo dar unos pasos, el visitante salta al siglo XVI para entrar en la Catedral Nueva. Este templo responde a una nueva mentalidad y necesidad: la fe empieza a crecer y se requerían espacios más grandes y luminosos para las grandes celebraciones diocesanas. El gótico permitió abrir, alargar y meter luz, creando una atmósfera completamente diferente a la de su predecesora románica. La construcción de la Catedral Nueva fue una empresa monumental que duró 220 años, desde 1513 hasta 1733. Este largo período no estuvo exento de dificultades, ya que la obra atravesó profundas crisis económicas y sociales, especialmente en el siglo XVII y en el XIX con la desamortización de Mendizábal. Dentro de la nueva seo, el deán destaca una pieza clave: el coro. Lo describe como Impresionante. Magnífico, y explica que es el lugar destinado a la liturgia de las horas que reza el cabildo. Aunque imponente, la Catedral Nueva no anula a la Vieja; ambas forman todo un conjunto que funciona como el motor de la diócesis. El entorno del conjunto catedralicio, la Plaza de Anaya, también tiene un significado especial. Históricamente, fue el centro de la cultura salmantina, un lugar de encuentro para universitarios y catedráticos, en contraste con el carácter civil y comercial de la Plaza Mayor. Así, las catedrales de Salamanca se erigen no solo como un faro de fe, sino también como un epicentro cultural que ha marcado la historia de la ciudad.

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