ABC
Con las nuevas hojas de cálculo y las reglas con que el Gobierno ha querido maquillar el sistema de pensiones, a la flamante presidenta de la Airef , procedente del equipo de Hacienda y garante de la lealtad que la Moncloa exige a los elegidos para dirigir los órganos independientes de control y supervisión, le salen las cuentas. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal corrige sus plantillas, a la medida del Ejecutivo, y presenta un informe en el que los números cuadran. Misión cumplida, aunque solo a corto plazo, cuando no en tiempo real. Ni siquiera la cosmética aplicada a nuestro modelo de pensiones, sostenido a través de créditos y transferencias –532.572 millones de euros desde 2010, equivalente al 30 por ciento del PIB– logra tapar unas grietas que anuncian su colapso. Las conclusiones del último análisis de la Airef son similares a las realizadas durante el mandato de Cristina Herrero : las reglas de gasto, adaptadas a unas necesidades más políticas que económicas, más tácticas que responsables, no garantizan la solvencia de un sistema quebrado.
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