El Periódico Extremadura
Hace unos días vi a una mujer detenerse en mitad de una acera concurrida. No ocurrió nada aparatoso. No tropezó, no pidió ayuda, no llamó la atención de nadie. Simplemente se paró. Bajó un instante la cabeza, como quien trata de recordar algo importante, respiró hondo y esperó. Al cabo de unos segundos siguió caminando con absoluta normalidad. La gente continuó a su alrededor como si nada hubiera pasado. Probablemente porque no había pasado nada visible.
Go to News Site