El Plural
"Podéis daros fraternalmente la paz". Entre el Padrenuestro y la Comunión, el sacerdote pronuncia estas palabras como símbolo litúrgico de reconciliación entre hermanos. Incluso hay quien lo aproxima a un acto caridad. En ese punto de la eucaristía se encuentra Vox y su hasta ahora tensa relación con la Iglesia Católica. La fuerza comandada por Santiago Abascal inició una guerra santa por la agresiva postura de la Conferencia Episcopal sobre su agenda de "prioridad nacional" y, concretamente, la regularización de migrantes impulsada por el Gobierno y secundada por las formaciones progresistas. Enfrentamiento cuyos decibelios ensordeció el debate público… hasta ahora. A las puertas de la visita del papa León XIV, los ultraderechistas quieren sellar el armisticio con una institución que da cobijo a buena parte de su potencial electorado. Abascal y los suyos han hecho acto de contrición a una semana vista del tour del Santo Padre por tierras españolas. Vox quiere rebajar la tensión con la cúpula eclesiástica y el primer peldaño para el perdón ha sido la asistencia del secretario general del partido, Ignacio Garriga, a la conferencia del jefe de los obispos españoles, Luis Argüello. Un gesto político calculado, interpretado de puertas para dentro como una oportunidad para iniciar una distensión con la Iglesia – potencial caladero de votos – tras varias semanas de reproches cruzados a costa de la migración y la "prioridad nacional". Este debate abrió la brecha entre el partido ultra y la institución. Ni mucho menos es una discrepancia menor, pues la agenda antiinmigración es una parte sustancial del recetario político del partido. Posicionamiento que choca frontalmente con la moralidad cristiana que encarna la Conferencia Episcopal, cimentada sobre la acogida, la dignidad de las personas y, por supuesto, en defensa de la regularización del Gobierno. Vox, en cambio, rechazaba los sermones de la curia a base de declaraciones grandilocuentes en defensa del control de fronteras. Las discrepancias entre las partes no desaparecen por arte de magia. De hecho, todavía existen. No obstante, tanto los prelados como Vox coinciden en rebajar el ruido político ante la inminente visita del Papa. En el entorno del partido ultraderechista, según recoge La Vanguardia, acogen con entusiasmo los guiños – a su entender – del presidente de la CEE en su acto. El propio Argüello, según apuntan, ya había deslizado que la Iglesia no guarda "posturas irreconciliables con nadie". Idea que abunda en la tesis de reconstrucción de puentes con una institución crucial para el crecimiento del partido. En cualquier caso, pese al alto volumen de decibelios, los ultras percuten en que su problema no es con la Iglesia como institución ni con la curia en su conjunto, sino con determinados obispos que han elevado el tono contra sus planteamientos. En esa lectura aparece, aunque sin necesidad de citarlo siempre de forma expresa, el papel del portavoz y secretario general de la CEE, Francisco César García Magán, una de las voces que más sermones ha lanzado contra la extrema derecha. Un elefante en la habitación El fondo de...
Go to News Site