Collector
Santana 400: tradición y modernidad | Collector
Santana 400: tradición y modernidad
Diario de Noticias

Santana 400: tradición y modernidad

Hubo un tiempo en este país, hace décadas, en el que los utilitarios no eran utilitarios sino Seat 600; en el que los scooters no eran scooters sino Vespas; y en el que los todoterreno no eran todoterreno sino Land Rover Santana. Mi primera vez con un Land Rover Santana, hace más de 40 años, tuvo lugar en la Ribera de Navarra, con uno de los largos, un 109. Se trataba de un vehículo grande, pesado, lento, robusto, tosco y ruidoso en carretera, pero que al abandonar el asfalto se transformaba en una máquina inasequible al desaliento, capaz de llegar a cualquier destino sin importarle las dificultades, solvente como pocos y encantador como ninguno cuando desaparecía la brea bajo sus ruedas. También recuerdo con una sonrisa los dos consejos previos que me dieron en su día un experto vendedor de 4X4 y mi amigo Joaquín respecto a aquel modelo: “No metas los dedos pulgares por dentro del volante, porque una rodera puede hacer girar violentamente la dirección y rompértelos; y estos coches no llevan dirección asistida sino insistida, así que, si no insistes, olvídate de hacerlos girar”.

Go to News Site