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El método del edificio: la guía definitiva para construir relaciones sanas en el trabajo
Cope Zaragoza

El método del edificio: la guía definitiva para construir relaciones sanas en el trabajo

Pasamos un tercio de nuestra vida en el trabajo, lo que equivale a un mínimo de ocho horas al día. Por ello, tener una relación cordial o, mejor aún, sana con los compañeros es fundamental. El coach Ramón Fuertes explica cómo construir estos vínculos para mejorar no solo el bienestar personal, sino también la productividad de la empresa. Según el experto, las personas "somos arquitectos de nuestras relaciones". Fuertes utiliza el símil de un edificio para describir la construcción de una relación. La confianza son los cimientos, la base de todo. Los planos representan la intención de cómo queremos estar en esa relación, mientras que los ladrillos son las interacciones y conversaciones del día a día. Finalmente, los pilares que sostienen la estructura aportan sostenibilidad y durabilidad al vínculo. Este enfoque no solo mejora el clima laboral. Diversos estudios de la psicología positiva han demostrado que las personas con buenas relaciones interpersonales experimentan un mayor bienestar y felicidad. Como resultado directo, "son mucho más productivas y mucho más eficaces", asegura Fuertes. Siguiendo con la metáfora, las relaciones se deterioran cuando aparecen grietas en los pilares o se mueven los cimientos. Esto ocurre por una comunicación poco adecuada, las críticas constantes, el desprecio, la falta de empatía o sinceridad, los gestos despectivos, las etiquetas y el humor irónico. "Somos responsables de lo que hacemos, de lo que no hacemos y de lo que permitimos", subraya el coach. Para evitar que los problemas escalen, cada vez más empresas recurren a la figura del coach empresarial. Este profesional actúa como mediador para crear un espacio seguro donde los empleados puedan opinar libremente, equivocarse, aprender y recibir feedback constructivo. La clave, según Fuertes, es la gestión: "El conflicto no es el problema, el problema es cómo lo gestionamos". Para cultivar y abonar las relaciones, es fundamental aplicar la escucha activa, es decir, "escuchar con la intención de comprender, entender y ayudar a tu compañero". El experto advierte contra la tendencia a la "opinología" y la "todología", y propone una herramienta más poderosa: preguntar. Según explica, opinar genera una reacción, pero "cuando tú preguntas, lo que generas son relaciones". Fuertes propone cuatro preguntas básicas que no solemos hacer en las conversaciones: "¿Qué es importante para ti?", "¿Cómo te hace sentir?", "¿Qué piensas?" y, la más importante, "¿Qué necesitas?". Estas preguntas ayudan a abandonar el "yo" y el "tú" para construir un "nosotros", un espacio común donde centrarse en la cuestión y no en las personas, algo especialmente relevante en el actual contexto de polarización. El experto también aborda la delgada línea entre una buena relación laboral y la amistad. Ambas situaciones son válidas, pero la clave es "ser consciente de qué queremos para nosotros". Ante la afirmación "yo no vengo al trabajo a hacer amigos", Fuertes plantea una reflexión: "¿Vienes a tener enemigos? ¿Vienes a estar 8 horas para estar criticando a una persona o que te estén criticando?". En última instancia, se trata de liderar nuestras propias relaciones. Este liderazgo se basa en dos pilares: la consciencia de dónde estamos y cómo nos gustaría estar, y la acción para lograrlo. Solo así se evita que las relaciones nos lideren a nosotros y se construye un entorno laboral sano y productivo.

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