Faro de Vigo
El verano desata la relajación… también al volante. Y más aún cuando uno vuelve de Bastiagueiro con las chanclas llenas de arena, sale de Samil sin camiseta por el intenso calor o regresa de As Catedrais todavía con el bañador mojado y una toalla sobre el asiento. Sandalias que resbalan, toallas húmedas que se deslizan y torsos desnudos que restan control y que, en caso de frenazo, pueden causar lesiones o, peor todavía, provocar un desenlace fatal. El look playero entraña un riesgo que las patrullas de la Guardia Civil conocen bien.
Go to News Site