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La enfermedad renal crónica es una pandemia silenciosa que afecta a siete millones de personas en España, aunque la mitad de ellas no lo sabe. Así de contundente se muestra el doctor Borja Quiroga, nefrólogo en el Hospital Universitario de La Princesa de Madrid, quien insiste en la necesidad de prestar más atención a estos órganos vitales. "Todo el mundo debería saber cómo tiene los riñones una vez al año", afirma, destacando que una revisión completa apenas "vale un euro". Los riñones son mucho más que una simple depuradora de desechos. Entre sus funciones se encuentran la producción de eritropoyetina (EPO), una hormona esencial para la fabricación de glóbulos rojos; la regulación de la tensión arterial; y la activación de la vitamina D. Además, albergan la proteína antienvejecimiento Cloto, cuyo papel es crucial para una longevidad saludable, vinculando directamente el consumo de ultraprocesados con un envejecimiento prematuro. Durante décadas, la creatina ha sido uno de los suplementos más demonizados en el ámbito de la nefrología. El motivo, como explica Quiroga, es que "la creatina lo que genera es una alteración en la medición del filtrado glomerular", el principal indicador de la función renal. Al metabolizarse, la creatina se convierte en creatinina, y un aumento de esta sustancia en sangre se interpretaba erróneamente como un signo de daño renal provocado por el suplemento. Sin embargo, la evidencia científica actual ha puesto fin a esta controversia. "Es mi suplemento favorito", confiesa el nefrólogo. "Hemos tenido que luchar entre nosotros mismos, porque los nefrólogos lo hemos demonizado durante 30 años". Un metaanálisis reciente, que engloba a miles de pacientes, ha confirmado lo que muchos ya sospechaban: "La creatina no es que sea solo segura, es que es segura y es eficaz". Los beneficios de la creatina van más allá de la ganancia de masa muscular. Es especialmente valiosa en pacientes con sarcopenia (pérdida de músculo), una condición frecuente y grave en personas con enfermedad renal. "Si yo tuviera que pensar en un tipo de paciente que tiene muy poco músculo, justo sería el que tiene enfermedad renal y le estoy frenando un suplemento que le va a potenciar esa masa muscular", reflexiona Quiroga. De hecho, ya existen ensayos clínicos con resultados positivos en pacientes en hemodiálisis. Para evitar diagnósticos erróneos en personas que toman este suplemento, los especialistas disponen de alternativas a la creatinina. Una opción es medir la orina de 24 horas, aunque es un método engorroso. La alternativa más práctica y validada es la cistatina C, una molécula que "no se modifica por la creatina" y que permite obtener una medición fiable del filtrado glomerular sin necesidad de abandonar la suplementación. Vigilar la salud renal es sencillo y accesible. Según el doctor Quiroga, basta con una analítica que mida dos parámetros clave. Por un lado, la creatinina en sangre para calcular la tasa de filtrado glomerular, que indica el "porcentaje al que funcionan los riñones". Por otro, un análisis de orina para detectar si se están perdiendo proteínas (albúmina) o células, algo que un riñón sano nunca debería permitir. Más de la mitad de los casos de enfermedad renal son prevenibles. Las tres causas principales que la provocan son la diabetes, la hipertensión arterial y la obesidad. Este "cóctel molotov", cada vez más frecuente, aumenta drásticamente la probabilidad de sufrir un deterioro renal. A estos factores se suma una dieta inadecuada, rica en alimentos ultraprocesados. Estos productos contienen altas cantidades de fósforo inorgánico, un aditivo que, en exceso, obliga al riñón a trabajar más para eliminarlo, reduciendo los niveles de la proteína Cloto. Como advierte Quiroga, la consecuencia es directa: "Si como ultraprocesados ricos en fósforo inorgánico, envejezco antes y, sobre todo, peor". Para prevenirlo, recomienda seguir una dieta mediterránea, realizar 150 minutos de cardio y 90 minutos de ejercicio de fuerza a la semana, y, sobre todo, pedir un chequeo renal anual.
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