COPE
El programa Agarimo Espacio Familiar de Cáritas Interparroquial de Santiago ha puesto en marcha una iniciativa que transforma un patio en desuso en un espacio de crecimiento emocional. Se trata del 'Huerto de Agarimo', un proyecto ubicado en Carrera del Conde número 14, en el centro de Santiago, destinado a niños, niñas, adolescentes y familias en riesgo de exclusión social. Bajo el lema "sembrar valores y cosechar vida", el huerto funciona como un taller dentro de las actividades socioeducativas que se realizan por las tardes. Según explica Mar Gómez, delegada de protección de infancia de Cáritas, los miércoles asisten los jóvenes de secundaria y los jueves, los de primaria, en horario de cuatro a seis de la tarde. La iniciativa dará un paso más la próxima semana, los días 3 y 10 de junio, con un encuentro intergeneracional. Abuelos de la residencia Raiola visitarán el huerto para compartir la tarde con los menores y enriquecer este 'espacio de cuidado y autocuidado'. Mar Gómez destaca que el objetivo es crear lazos en una etapa de tantos cambios como es la infancia y la adolescencia. Desde Cáritas, buscan ofrecer un refugio a menores que a menudo se encuentran solos. "Lo que hacemos es crear vínculos y afectos, y prestarle atención a estos niños y estas niñas que están muy solos en el día a día", afirma Gómez, "porque sus mamás o sus papás trabajan mucho para poder llegar a fin de mes". El programa se enfoca en "crear oportunidades y fomentar sus capacidades". Como delegada de protección de infancia y adolescencia de Cáritas Diocesana de Santiago, Mar Gómez subraya la importancia de esta labor. "Desde Cáritas, lo que pretendemos es eso, crear entornos seguros y protectores", señala. El objetivo es prevenir la violencia entre los menores y, "en el caso de que se detecte alguna situación, el poder comunicar que este niño y esta niña no está protegido". De momento, el huerto ya empieza a dar sus primeros frutos. En él crecen fresas, acelgas, cebollas y alguna plantita de color para "darle un poquito de luz" al espacio, como concluye Gómez.
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