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Así viven la visita del Papa las monjas de un convento de clausura: "Nuestro trabajo está aquí dentro" | Collector
Así viven la visita del Papa las monjas de un convento de clausura:
Cope Zaragoza

Así viven la visita del Papa las monjas de un convento de clausura: "Nuestro trabajo está aquí dentro"

En el programa 'La Mañana de Fin de Semana' de la cadena Cope, Fernando de Haro ha visitado el monasterio de clausura de las madres concepcionistas en Madrid para conocer cómo se preparan para la inminente visita del Papa. A pesar de la cercanía del convento al lugar donde se celebrará la vigilia, la madre abadesa ha decidido que las hermanas no saldrán. "Nuestro trabajo está aquí dentro", afirman. La comunidad, compuesta por 13 hermanas, vive bajo una clausura papal, lo que significa que dependen directamente del Santo Padre y sus salidas están muy restringidas. Por ello, solo cuatro hermanas han recibido permiso para asistir a una audiencia con el Papa. La decisión, según explica la madre abadesa, Sor María Gilma Salgado, se ha tomado en comunidad, facilitando la asistencia a quienes tenían la documentación en regla. Las nueve monjas que permanecerán en el convento no muestran pena por no asistir. "¿Y por qué voy a tener pena? Aquí es donde mejor se está", comenta una de ellas. Añade que, si es necesario, pueden seguir los actos del Papa "por imágenes", aunque aclara que no ven la televisión a diario. La preparación para la visita es intensa. Las monjas realizan una "oración especial todos los días" para que el evento dé "algún fruto bueno, sobre todo para los jóvenes". Además de sus labores habituales, como lavar y planchar ropa de iglesia o hacer las hostias, están inmersas en la fabricación de decenarios para los asistentes al encuentro. Se trata de un encargo que han recibido todos los conventos de clausura para obsequiar a los colaboradores. "Estamos haciéndolo a toda prisa", confiesan, ya que la fecha de entrega es inminente. Esta labor se suma a su rutina diaria, que comienza a las 5:30 de la mañana con laudes, eucaristía y turnos de adoración. Las hermanas aseguran no sentir la necesidad de salir al exterior. "No, a nosotros no nos hace falta, es que ni se nos pasa por la cabeza", responde una de ellas ante la pregunta de si echan de menos el campo o la montaña. Disponen de un pequeño jardín con una gruta donde a veces rezan el rosario al aire libre. Las salidas del convento se limitan a causas de fuerza mayor, como visitas médicas o asuntos impostergables. Incluso en caso del fallecimiento de los padres, la salida de una hermana debe ser aprobada por la comunidad y el consejo, y requiere una licencia del arzobispado.

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