Diario Crónica
Apenas dos cuadras separan su casa de esa inmensidad azul y cambiante que define su vida. Vivir en el corazón del barrio Stella Maris es, para ella, vivir con el pulso del Atlántico metido en las venas. El mar no es solo un paisaje; es su patio, su memoria, su sustento y, por encima de todo, su cable a tierra.
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