Diario de Noticias
Ocurrió esta semana en una localidad navarra. Ocurre todos los días en cualquier punto del planeta cuando una persona se ve frente a una de las tareas más duras que hay tras perder al compañero o compañera de vida: recoger su ropa. Muchas aplazan sine die esta tarea, dejan que amigos o familiares se encarguen de vaciar el armario o, como nuestra protagonista, se suben a la escalera y comienzan a sacar prendas y más prendas pese a saberse acogotadas por una tristeza infinita.
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