Confidencial Digital
Marc Márquez volvió a competir en Mugello con el Ducati Lenovo Team y dejó una actuación más importante por el contexto que por el titular fácil. La Sprint, de 11 vueltas, sirvió para comprobar hasta dónde podía llegar el piloto español en un fin de semana condicionado por su estado físico. La salida fue buena, la gestión fue prudente y el ritmo de los de delante marcó el límite real. En paralelo, Francesco Bagnaia tuvo que rehacer su carrera desde atrás antes de la cita larga del domingo, prevista a 23 vueltas y con salida a las 14:00.
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