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Gema Pizana, paciente de Elche, tenía 27 años cuando le diagnosticaron esclerosis múltiple y "me entró mucho miedo", confiesa. Fue el inicio de una enfermedad que irrumpió en su vida cuando estaba a punto de casarse, acababa de terminar la carrera y comenzaba su trayectoria profesional. "Estás empezando la vida y de repente te dicen eso. Es un shock porque no sabes ni qué es", recuerda más de dos décadas después del diagnóstico. Lo primero que notó fue la pérdida de visión en el ojo derecho. "Pensaba que era estrés o cualquier otra cosa, pero no esto", explica. A partir de ahí comenzaron las pruebas médicas, con hipótesis que iban desde un tumor hasta otras patologías neurológicas. La confirmación de la esclerosis múltiple llegó con una sensación de incertidumbre absoluta. "Lo primero que haces es buscar en internet, y hace veintidós años te salían personas en silla de ruedas, gente que no podía moverse. Yo tenía 27 años y sentí mucho miedo, pensaba que mi vida acababa", recuerda.
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