Ultima Hora Mallorca
El concierto no comenzó con el primer acorde, sino con una espera cargada de tensión, con una electricidad contenida que flotaba en el aire recordando a todos lo que Dani Martín ha sido -y sigue siendo- para varias generaciones que crecieron con El Canto del Loco como banda sonora de una adolescencia que ha ganado canas y perdido inocencia, pero no intensidad. Este sábado, su repertorio se distancia de aquellas letras que se clavaban en la vida cotidiana. Una escritura que parecía ingenua pero que escondía una precisión quirúrgica para detectar inseguridades, frustración y deseo. Sin renegar del origen, su obra reciente recoge un giro más introspectivo, en ocasiones irregular, hacia una madurez cargada de identidad.
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