Faro de Vigo
No hace mucho formé parte de un jurado de iniciativas emprendedoras basadas en inteligencia artificial. Había una treintena de finalistas y mi voto fue para un proyecto titulado Adagio. No ganó, ni quedó entre los tres primeros, pero para mí no solo era el mejor, sino que me agitó el pensamiento. Lo presentaron dos jóvenes, y una de ellas era Marta Senent Ramos, una emprendedora y divulgadora de Castellón, doctora en accesibilidad, inclusión y tecnologías basadas en inteligencia artificial aplicadas a la comunicación. Ella es, de hecho, la CEO de Adagio, una empresa basada en IA para reconocer habla atípica —por ejemplo, la de personas con parálisis cerebral, como es el caso de la propia Marta, o que tienen otras alteraciones del habla— y convertirla en texto o habla más comprensible para terceros y también para las máquinas.
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