INFORMACION
Estamos en unos momentos en que todo lo que acontece bueno o malo se desarrolla de forma vertiginosa y, algunas veces, me atrevería a decir endiabladamente. Lo cierto es que, apenas nos da tiempo a procesarlo o a digerirlo, pues al parecer nuestras neuronas son más propicias a un análisis de la situación más sosegado. Realmente, la perspectiva con que vemos los hechos, aunque pongamos de nuestra parte todo lo posible para que prolifere una objetividad, que haga desaparecer los árboles que nos impide ver el bosque. Aún sin pretenderlo, nos puede traicionar y prime de algún modo la subjetividad. Aún así, seguimos luchando para alcanzar una subjetividad-objetivada o una objetividad-subjetivada, que viene a ser lo mismo, a pesar de la velocidad con que se nos presentan actualmente los hechos, que nos obliga a rescatar algún consejo que nos aclare las ideas para no caer en malhumor. Para ello, les aconsejo si me lo permiten, que recurra al Sabio Caralampio que nos dice aquel pensamiento: «Digo yo: No vayas tan deprisa por si no encuentras quien te pare». Y que no seamos nosotros quienes frenemos sino aquellos que han ocasionado esas circunstancias que entorpecen la convivencia, que han dado lugar a que su acumulación surja ya no sólo rauda sino precipitada, impetuosa, desatinada y hasta violenta, sirviéndonos de estos y otros seudónimos. Creo que vale la pena pensar y darle una vuelta a este asunto y, que tal vez, sea preferible ampliar el campo de visión en su temporalidad, que nos permita ser más objetivos. Siempre y cuando, reconozcamos qué pasó, cuándo ocurrió y quién o quiénes fueron sus protagonistas.
Go to News Site