La Opinión de Málaga
Juan Gil había reservado un último cigarro para despedirse. El mismo día en que recibió el diagnóstico de cáncer de garganta, con 52 años, le pidió a su pareja que tirase el paquete que tenía en casa, pero se guardó uno para fumarlo aquella noche. Sin embargo, cuando bajó a la entrada del Hospital Regional Universitario de Málaga y lo tuvo delante, no llegó a fumárselo. «Me quedé mirándolo y dije: ¿Esto me va a tener condicionado más tiempo? Lo tiré y hasta hoy».
Go to News Site