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La ciudad de Sevilla no cuenta con tantos bares como pudiera parecer. Si bien la capital andaluza es archiconocida por ser todo un imán para el turismo, que disfruta de la oferta gastronómica de una ciudad sumamente rica, Sevilla adquiere suma relevancia también entre los vecinos que suelen buscar dónde comer en los mejores sitios posibles. Hay bares y bares en el Casco Antiguo y en los diferentes distritos de los que consta la ciudad. Ahora bien, ¿en qué calles exactamente se encuentra una mayor cantidad de bares concentrados a pocos metros entre sí, fomentando el mejor de los ambientes de quienes los visitan? Un bar es sinónimo de vida, y más en una ciudad como Sevilla. Y pocos lugares más emblemáticos como el histórico barrio de Santa Cruz , con su calle principal, Mateos Gago , que se encumbra como una de las arterias elementales de la gastronomía hispalense, con no pocas tabernas y bodegas a uno y otro lado de dicha vía que convierten esta calle, con vistas privilegiadas a la Giralda, en una de las más transitadas por propios y extraños. Su oferta gastronómica no está enfocada únicamente hacia el turista internacional. Ahora bien, en un breve paseo por la parte trasera de la Plaza Nueva, entre Méndez Núñez y la calle Jaén se encuentra la conocida calle Albareda , una de las que más bares tiene pese a que no cuente con tanta longitud como otras en pleno Centro. Nombrar algunas firmas de hostelería por encima de otras en calle Albareda sería ser injusto con estas últimas, así que es mejor perderse entre su multitudinaria oferta. Otra de las vías urbanas que cuentan con más adeptos en el mundo de la hostelería lleva el nombre de la calle del historiador Juan de Mata Carriazo , a caballo entre la antigua estación de Cádiz y el parque de bomberos del puente de San Bernardo. Su ubicación, en una zona marcada por las constantes idas y venidas al centro en el Prado de San Sebastián, han convertido esta calle en un emplazamiento ideal para quienes han ido montando y mostrando sus negocios de diversa índole. Restaurantes y tabernas, por no hablar de comida japonesa y una larga lista de hamburgueserías, se abren paso en Juan de Mata como una de las vías con mayor presencia de establecimientos en la capital. Como si fuera cuestión de un largo y tranquilo paseo, si uno vuelve de allí se encuentra fácilmente la calle Adriano, en el barrio de Arenal, que concentra otra serie de establecimientos y cadenas, entre los que se incluyen algunos bares de tapas y no menos restaurantes de distinta tipología. Apenas hay que alejarse unos metros de este enclave para poder vislumbrar una nómina de bares muy acuciante en la calle Betis , en el barrio de Triana, donde el ocio nocturno también gana sus adeptos. Sus vistas al Guadalquivir convierten este espacio en uno de los mejores paisajes que se pueden disfrutar en el interior de la capital, y su nexo de unión con Triana hacen de la calle Betis una de las localizaciones más frecuentadas tanto por sevillanos como por visitantes. La Alameda de Hércules , con una oferta más alternativa, es otro de los puntos calientes de la ciudad, aunque más dedicada en su mayoría a la comida rápida. Con una veintena de bares, la Avenida de Finlandia del barrio de los Bermejales es por motu propio una de las que mayor diversidad ofrece para los amantes de la cocina más andaluza. Desde opciones mexicanas hasta tascas más tradicionales, esta avenida se caracteriza por la presencia de terrazas y cervecerías de toda índole, dotando a Sevilla de uno de los espacios preferidos por sevillanos y turistas. Otros focos con numerosos bares se atisban en Pagés del Corro o San Jacinto , en Triana; o en las calles Asunción o en República Argentina, del barrio de los Remedios. La Alfalfa, de vuelta por el Centro, aglutina a su vez restaurantes en otra de las alternativas; o la calle Feria, con mucha más amplitud que otras ya mencionadas.
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