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El CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest: «Mi padre, que era taxista, me aguantó en casa hasta los 33 años y ahora echa más horas que yo en la oficina, donde todos le llaman el presidente» | Collector
El CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest: «Mi padre, que era taxista, me aguantó en casa hasta los 33 años y ahora echa más horas que yo en la oficina, donde todos le llaman el presidente»
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El CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest: «Mi padre, que era taxista, me aguantó en casa hasta los 33 años y ahora echa más horas que yo en la oficina, donde todos le llaman el presidente»

Javier Esteban creció en Rochalambert, un barrio obrero de Sevilla donde aprendió el valor del esfuerzo y la constancia. Hijo de taxista, pasó su infancia entre partidos de fútbol y fue precisamente de niño, durante un espectáculo de la Fura dels Baus al que le llevaron sus padres en vísperas de la Expo 92, cuando se le quedó grabado en la memoria la Plaza de España de noche y con una iluminación portentosa. Aquel día comenzó a imaginar el sueño que varias décadas después daría lugar al Icónica Santalucía Sevilla Fest. Aunque pensaba que su camino estaría ligado a la informática, una asignatura en el Colegio Altair le descubrió a Javier Esteban el mundo de la comunicación audiovisual. Trabajó durante años en televisión como cámara, montador y realizador para Canal Sur y La Sexta, hasta que decidió dar un giro a su vida profesional y volcarse en el mundo de la música. Ahora dirige el festival que más entradas vende en España y que puede presumir de traer a estrellas internacionales como Sting o Lenny Kravitz tras derribar el mito de que en pleno verano en Sevilla no se podría hacer nunca algo así. -El suyo es un caso de meritocracia. Como hijo de un taxista, debió de partir de cero y sin contactos en el mundo de la música o de la televisión. -En efecto. Mi padre fue durante mucho tiempo comercial de perfumería y luego ya se dedicó al taxi. Nosotros por eso también hacemos un guiño con los taxistas y ahora tenemos todos los taxis de Sevilla con publicidad del festival. Yo he tenido que hacer mi camino, por supuesto, apoyado por mi padre, porque estuve hasta los 33 años en mi casa. O sea, que me aguantó bastante (ríe). Cuando eres un culo inquieto, el poco dinero que ganas en un sitio, lo inviertes en otro o lo pierdes y, al final, no tienes posibilidades de salir de casa. Mis padres me han aguantado en casa hasta los 33 años, por tanto, lo de la meritocracia creo que es algo compartido totalmente con ellos. Siempre he sido una mente que me ha gustado emprender y empecé a trabajar también muy joven, aunque estaba estudiando. Ahora que me reúno con mucha gente y tengo muchos amigos empresarios, siempre me lo dicen y se ríen. Porque cuando los conocí a ellos no tenían ni idea de muchos tecnicismos del mundo de la empresa. A lo que yo me dedicaba era hacer realidad las cosas que me hacían ilusión. -Ha creado empleo y hasta que acabe el festival trabajarán con usted más de dos mil personas... -Sí. Son un montón de trabajadores. Al principio te pone muy firme porque no es fácil gestionar tanto personal y demás, pero vamos aprendiendo poco a poco en un camino que está siendo muy bonito. -Sus padres deben de estar muy orgullosos... -Una de las cosas más gratificantes es sentir el orgullo que tiene mi padre. Él es el primero que pasa por aquí (por la sede de Green Cow Music en Sevilla) y le llaman el presidente. Se interesa por todo y saluda a todo el mundo. Muchas veces, cuando ya quedan pocos días y sabe que el personal se pone más nervioso, se pasa y pregunta cómo está todo, está pendiente de todo. Todo el mundo lo quiere mucho y echa más horas que yo en el festival, porque entra más temprano y se va más tarde. -Pero no lo tiene en nómina... -(Ríe). No, no. Él ya está jubilado y está en el disfrute.

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