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El CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest: «Los haters decían que nos íbamos a cargar la Plaza de España pero ahí están los hechos» | Collector
El CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest: «Los haters decían que nos íbamos a cargar la Plaza de España pero ahí están los hechos»
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El CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest: «Los haters decían que nos íbamos a cargar la Plaza de España pero ahí están los hechos»

Javier Esteban, artífice y CEO de Icónica Santalucía Sevilla Fest cuenta las horas, junto con su equipo, para el inicio de la sexta edición del festival que más entradas vende en España y que se celebra en la Plaza de España, uno de los monumentos más emblemáticos de Sevilla y de los más fotografiados del mundo. El arranque será el próximo jueves día 4 de junio con Aitana y el día que concedió esta entrevista -el 25 de mayo-, se iniciaban las labores de montaje del escenario. ¿ Cuántas personas hacen falta para poner en marcha un festival como éste? -Muchas. Los habituales somos 34 pero en estos últimos meses ampliamos a más de 60. Durante los días que dura el festival y las fechas previas somos más de dos mil personas trabajando entre los directos y los no directos para que podamos abrir con con todas las garantías. - ¿Miran mucho la previsión meteorológica? -La miramos pero en Sevilla en junio y julio no nos vamos a equivocar mucho. El primer año, en 2021, aun con el Covid, abrimos con Sara Baras y José Carreras y el Ayuntamiento cerró el día siguiente todos los parques de la ciudad por viento. Teníamos a Rosario Flores ese segundo día y tuvimos que cancelarlo, aunque al final no hubo viento. Pero tuvimos la suerte de que se pudo cambiar de fecha el concierto y hasta lo recuerdo con cariño porque nos dio margen para corregir algunas cosas. -¿Cómo se le ocurrió crear un festival en pleno verano en Sevilla? -Yo soy un sevillano de la parte este de la ciudad, entre Rochelambert y la carretera de Su Eminencia. Siempre he tenido mucho apego por todo lo que es Sevilla y por sus tradiciones. Este año se quiso hacer una Feria de Sevilla en Madrid y, por supuesto, que se puede hacer allí una feria muy bonita y muy bien montada, pero lo que no se puede es comprar es el alma de la feria, que es una tradición de abuelos a nietos, de padres a hijos, con niñas que desde pequeñas se visten de flamenca y los niños se ponen un traje de chaqueta, y donde todos reciben a sus amigos en las casetas. Es como la Semana Santa, que es muy difícil de exportar. El caso es que me fui a Madrid pero pronto me di cuenta de que echaba de menos mi ciudad y volví. Dejé la televisión, que era mi negocio, y lo cambié por la música. Todo por mi cuenta y poquito a poco. También me di cuenta de que el negocio de la música iba mucho por el tema de los festivales y en Sevilla no había un gran festival. Empecé con uno pequeñito en el Centro de Arte Contemporáneo, pero no había un gran festival. Y había que hacerlo en verano. -¿Por qué? -Porque todos decían que no podía ser, que Sevilla era una ciudad desierta en verano, cuando salen de gira los artistas internacionales. Que ni los propios sevillanos se quedaban. Y había también una creencia, la de que Sevilla no vendía entradas de conciertos en directo. Es verdad que el Estadio de la Cartuja se llenaba, pero sólo con el 8% de sevillanos. Y a mí eso me llamó la atención y pensé en intentar darle la vuelta a todo eso y poner en valor algo que nos hiciera diferente para que el sevillano se quisiera quedar en verano. -¿Y cómo se le ocurrió hacerlo en la Plaza de España? -Los festivales de costa ponen siempre el escenario cerca de la playa porque es lo que venden. Y Sevilla lo que tiene sobre todo es patrimonio. Recuerdo que en 1989, en la presentación de Curro (la mascota de la Expo92), la Fura dels Baus hizo un espectáculo en la Plaza de España, al que asistieron 60.000 personas. Mis padres me llevaron porque yo veía Barrio Sésamo y me dijeron que el que estaba dentro de Curro era el que hacía de Espinete. Fue espectacular y se me quedó marcado. Empezamos a tirar del hilo, buscamos mucha documentación y nos enteramos de que la Plaza de España se había construido originalmente como auditorio y planteamos al Ayuntamiento el proyecto de darle de nuevo por algún tiempo ese uso para el que fue creada. Pero siempre con la premisa de hacer un festival para los sevillanos, que son los que con el tiempo lo han convertido en un éxito. Hemos roto con ese mito del miedo al calor y con esa huida del sevillano hacia la costa en estas fechas. -Y con artistas para un público muy variado desde Raphael o Isabel Pantoja a The Prodigy o Sting... -Sí, los carteles han sido muy eclécticos desde el principio para atraer a todo tipo de público, desde lo indie al rock, el pop o al flamenco. -¿Qué ha ocurrido con el concierto conjunto de la Pantoja y Il Divo que era una primicia mundial? -Al final no ha podido ser, es una pena, pero no ha estado en nuestra mano. Nosotros trabajamos para tener ese concierto único en España con esa formación entre Il Divo e Isabel Pantoja, pero unilateralmente Il Divo ha decidido no participar en este espectáculo. A partir de ahí, hemos tratado con la oficina de Isabel para que ese día sea un concierto mucho más especial si cabe, y nos prometen que la artista está trabajando para que así sea. En cuanto al público, el que haya comprado las entradas y prefiera no asistir, por supuesto tendrá su devolución íntegra, como no podía ser de otra manera. -¿Cómo ha evolucionado la asistencia de los sevillanos al festival? -El primer año fueron un 21 por ciento de todos los asistentes. Ahora estamos casi en el 70 por ciento. Con lo que ya hemos vendido para esta edición y con lo que ha pasado en las ediciones anteriores, podemos hablar ya de un millón de espectadores, de los cuales 615.000 son sevillanos. -Cuando le planteó a Juan Espadas, entonces alcalde de Sevilla, esta idea de un festival en verano en la Plaza de España, ¿qué le dijo? -Yo no lo conocía y le invité a un concierto de Jennifer López en Fuengirola que organizamos. Cuando terminó y fui a saludarlo, me preguntó por qué no hacía esto en Sevilla y me dio su tarjeta. Cuando tenía perfilada la idea, antes del Covid, se lo conté. Su mujer y él me dijeron que tenía que ser algo muy bien montado, a la altura de la Plaza de España. Y todo fue muy natural. Antonio Muñoz sustituyó a Espadas en la alcaldía y le presenté el proyecto de nuevo. Y me dijo lo mismo, que no habría problema si traía artistas acordes con Sevilla. Y del alcalde actual, José Luis Sanz, recibí el mismo apoyo porque me dijo que era bueno para la ciudad. -Supongo que el negocio de la música, con las agencias de representación, los managers, etcétera, además de los egos de los artistas, debe de ser complejo... -Sí. Hay muchísimos artistas, pero son muy pocas las oficinas que los manejan. Son oficinas internacionales con unos 60 artistas cada una. Al principio es muy complicado porque la oficina lo que pretende es que el artista no le dé ningún quebradero de cabeza. Todo el mundo piensa que el artista es súper especial, súper delicado, pero vivir en la carretera es complicado y lo es también llegar a una ciudad que no es la tuya con cambios de horarios y de tipos de comida. La vida del artista no es fácil. Para traerlos a Sevilla en verano, teníamos además un hándicap muy importante que era la calor, lo que hemos suplido con una producción increíble y la última tecnología tanto en sonido como en iluminación. Le entregamos al técnico de iluminación una plaza entera con 600 y pico de móviles que hacen que su show crezca. Y en Sevilla somos gente amable y les planteamos experiencias en la ciudad. Al final ellos hablan muy bien de Sevilla cuando se van. Y ahora los propios artistas nos llaman para decirnos que van a hacer dos conciertos en España y que quieren que uno sea en Sevilla. Aún no se ha inventado una tecnología que permita bajar la temperatura de la Plaza de España diez grados en verano... -Los sevillanos están acostumbrados a sufrir el calor pero por la noche es otra cosa. De día no se puede estar paseando por la calle, eso está claro, pero tenemos el entorno del parque de María Luisa, que nos hace bajar algunos grados la temperatura. A las 19:00, cuando abrimos, hay días en que el calor es insoportable, pero casi siempre terminamos con una noche muy agradable y muy disfrutable en un sitio espectacular. -¿Ha tenido en estos cinco años de Icónica algún momento «tierra, trágame»? -En los tres primeros años no había ningún ruido en torno a Icónica. Era una cosa que pasaba e íbamos creciendo. Pero en el momento en el que España entera y la prensa internacional empieza a hablar del festival se empiezan a generar polémicas. Sevilla es una ciudad a la que le cuesta mucho trabajo avanzar. Yo no era un empresario al uso, ni vengo de familia de empresarios y sentía que estaba haciendo algo muy bueno por la ciudad y por eso no entendía muchas veces las críticas. Cuando se anunció la Expo92, hubo gente aquí que dijo que iba a ser mala para Sevilla, en fin, esto es algo con lo que hay que bregar en esta ciudad. Nosotros somos súper respetuosos con todas las opiniones, pero al final es una cosa es la opinión y otra cosa es la realidad. Hay haters (odiadores) que decían que Icónica se iba a cargar la Plaza de España. Icónica decía que no, que la respeta, y lo hace con un montón de informes certificados que ponemos a disposición de quien los quiera ver. Aún no ha venido nadie todavía que diga que Icónica se carga la plaza con un solo documento en el que se justifique esa afirmación. Esa es la única tranquilidad que yo tengo respecto a todo ese ruido. Tengo mi conciencia tranquila, porque no es una persona de la Gerencia de Urbanismo, es que es la Gerencia de Urbanismo, en la que son todos funcionarios. Está claro que nadie se va a jugar su puesto y su honestidad y por algo que no es de él. Y también está la Junta de Andalucía y el Ministerio de Cultura del Gobierno de España, por lo tanto, son tres estamentos los que avalan lo que decimos. Y nosotros le hemos añadido además una parte privada de una empresa que nos certifica todo lo que estamos haciendo. Y después tenemos una base de datos, de fotos, de imágenes de la previa y el post icónica para que se pueda comparar para que no surgieran dudas en todos estos años. En todos estos años lo único que hemos tenido que lamentar es un pequeño accidente que hubo en el parque con una furgoneta de montaje que le dio un porrazo a una farola y la estropeó un poco. Se dio parte al seguro y a los diez días estaba arreglada. Por lo tanto, en la balanza veo un proyecto que posiciona a Sevilla internacionalmente y que disfrutan los sevillanos, sobre todo. Más allá de los 300 millones de impacto económico y de los muchos trabajadores que tenemos, creo que Sevilla gana y que este proyecto a Sevilla le está dejando un legado. A la Plaza de España yo le tengo un amor y un sentimiento especial porque mis padres me llevaban a jugar allí y me montaba en el burro. La vida ha cambiado y ahora eso no pasa con las nuevas generaciones de sevillanos. Es muy importante que también tengan ese orgullo y ese amor por su patrimonio y por la Plaza de España. La verdad es que la mayor parte del año solo la frecuentan turistas. Hablaba de los «haters». ¿Se refiere a haters del patrimonio? -Bueno, es que el sevillano es un poco hater y tenemos haters para todo. Hay gente que no le gusta la Semana Santa y la critica. Yo vivo en el centro, cerca de la Plaza del Cristo de Burgos, y tengo procesiones todos los días que pasan por la puerta de mi casa. Lo respeto y cuando suenan los tambores, si estoy estudiando algo, pues cierro la puerta y las ventanas. No critico lo que hay y eso es lo que pasa, que a mucha gente a lo mejor no le gusta la música y no entienden el proyecto. Pero también le digo que hay gente que a mí me ha venido, entre ellos muchos periodistas, que me han dicho «oye, yo he criticado esto, pero cuando lo he conocido, he cambiado de idea». Y en esa parte somos ganadores porque se aprecia con el cariño que se trabaja, que es una producción impoluta, que además deja al margen el monumento, porque gracias a esa construcción de Aníbal González con la la ría, la gente no pasa hacia el otro lado, que es como se había concebido. El proyecto era la gente en la plaza, o sea, donde están los bancos. A la inauguración de la Plaza en 1929 fueron 60.000 personas, como dejó constancia ABC. Nosotros metemos 18.000 en cada concierto y encima en la otra parte. Y lo hacemos de una manera respetuosa. Gracias a Icónica los sevillanos no tenemos que ir a Madrid, pagar un AVE y un hotel, para escuchar conciertos en directos. Ahora es justo al revés y el dinero viene a la ciudad. - El cantante de Maná, que sudó bastante en su concierto, dijo el año pasado que nunca había tocado en un sitio tan espectacular como la Plaza de España. -Y llamó a su hijo en directo para decírselo. The Prodigy, que vuelven este año, dijeron en 2024 que pensaban que su concierto más espectacular había sido en la Plaza Roja de Moscú. Hasta que tocaron en la Plaza de España. -¿Le costó mucho convencer a Sting para que viniera a Icónica este mes de julio como cierre del festival? -Es uno de mis artistas de cabecera y me apetecía mucho traerlo. Lo vi una vez en Córdoba y me gustó mucho el concierto. Estoy muy ilusionado porque además es el último concierto de Icónica de este año. -Se publicaron páginas enteras de las extravagantes exigencias de Madonna para su concierto en el estadio de la Cartuja de Sevilla. ¿Los artistas internacionales más importantes son tan sibaritas como se cuenta? -Muchas veces, sí, muchas veces, no. Lo que pasa en Icónica es que les perdemos la pista más de lo que en otros sitios porque están muy interesados en conocer Sevilla y se salen del circuito del hotel que nosotros le ponemos e incluso buscan su alojamiento por su cuenta. Y muchos están aquí varios días. El año pasado, sin ir más lejos, Justin Timberlake estuvo con su familia durante 15 días en Sevilla. Alquiló una casa en el centro y estuvo visitando un montón de cosas porque estaba interesado por la gastronomía y el patrimonio. Hemos visto a Scorpion comiendo en bastantes restaurantes de la ciudad. Patti Smith flipó en Sevilla y con toda la ciudad. Ese es otro pequeño legado que Icónica le deja la ciudad. Hemos cambiado ese estigma que te decía que con el calor en Sevilla no se podía hacer nada y que sólo era interesante conocerla en primavera o en invierno. -Hasta hace pocos años se podía ver a un artista nacional o internacional puntero por 40 ó 50 euros. Ahora las entradas cuestan el doble o más. ¿A qué se debe este encarecimiento tan notable de los tickets? -Nosotros tenemos este año un ticket medio por debajo de los 60 euros. Eso no quiere decir que no sea real lo que tú estás diciendo, pero nosotros tenemos entradas desde 20 euros según el grupo, a 200 y pico de los más premium como Robbie Williams. La razón es que ahora el consumo de música en directo es mucho mayor que antes y hay una explosión de festivales. Todo el mundo demanda música y al final el que tiene la llave para todo eso es el artista. Si el artista antes tenía tres posibilidades y debía que elegir entre dos, pues el precio era uno. Si ahora tiene tres posibilidades y debe elegir entre 20, pues el precio es otro. Hay una falsa creencia en la calle de que el ticket está pactado siempre con el artista, porque el artista siempre te dice cuánto puedes ganar. Si el ticket es caro es porque el caché del artista es alto y ese caché ha subido en estos últimos años También han subido los costes de montar un escenario, el hierro, el sonido, la iluminación, pero la batuta del precio la lleva siempre el artista. Es verdad que el modelo de negocio ha cambiado. Antes se ganaba mucho dinero con los discos, ahora no. Y todo el negocio se ha trasladado a los conciertos, incluido el negocio de la industria discográfica.

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