Diario de Noticias
Algo cambió cuando Juan Martínez de Irujo irrumpió en el Manomanista –organizado por Aspe y Baiko Pilota– (en 2004, edición en la que deslumbró desde su debut). Su estilo descarado de buscar la defensa de aire, cortar los saques de volea e imprimir un ritmo infernal acabó transformando la modalidad reina. El de Ibero, unido al cambio del material, rompió la baraja y dejó a un lado la ortodoxia de tiempos pretéritos.
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