Cope Zaragoza
La factura de la luz se encarecerá a partir del próximo 1 de junio, fecha en la que finaliza la rebaja del IVA al 10% para la luz y el gas que entró en vigor el 21 de marzo. A esto se suma la desaparición de la rebaja del impuesto especial sobre la electricidad, que pasa del 0,5% al 5,1%, lo que provocará que una factura media de 70 euros supere los 80. Para explicar cómo afrontar esta subida, el ingeniero industrial y experto en energía, Jorge Morales de Labra, intervino hace unos días en ‘Fin de Semana’ de la Cadena COPE con Cristina López Schlichting. El experto distinguió entre electrodomésticos de alta potencia y uso puntual, y aquellos de bajo consumo, pero que están siempre enchufados. En el primer grupo se encuentran aparatos como secadores, batidoras o microondas, cuya principal recomendación es “no ponerlos todos a la vez”. El motivo es que en el recibo de la luz existen dos términos: el de energía, que es variable, y el de potencia, que es fijo y penaliza el uso simultáneo de muchos aparatos, provocando lo que popularmente se conoce como “saltar los plomos” al dispararse el Interruptor Controlador de Potencia (ICP). Evitar este pico de demanda es clave, ya que necesitar una potencia elevada durante solo uno o dos minutos puede obligar a contratar más, con un coste significativo. Según Morales de Labra, “cada kilovatio que aumentemos de potencia es de orden de 50 euros al año si tienes una tarifa razonable”, aunque advirtió que en algunas tarifas el coste puede ascender a “100 euros por kilovatio al año”. Por ello, insistió en tener “mucho cuidado con tener que aumentar la potencia para solo usarlo durante un par de minutos”. Hay aparatos que combinan un alto consumo y un uso prolongado, como es el caso del aire acondicionado. Con la llegada del calor, su utilización es indispensable en muchas zonas de España, por lo que es fundamental gestionarlo de forma eficiente. La clave, según el experto, reside en el termostato, ya que al llegar a casa con mucho calor se tiende a “poner el termostato demasiado bajo”, lo cual es “una barbaridad”. La recomendación es mantener una temperatura estable de 23 grados cuando se está en la estancia, evitando así “enfriar los muebles”, lo que supone tirar el dinero. Morales de Labra subrayó que “por cada grado que bajemos de más es un 7% más en la factura”. Además, aconsejó el uso de toldos para evitar la radiación solar directa, lo que ayuda a mantener una sensación térmica más agradable sin necesidad de forzar el aire acondicionado. Finalmente, el experto abordó el consumo de los aparatos que, aunque gastan poco, están siempre conectados. “Aquí el rey indiscutible es el frigorífico, sobre todo si es antiguo”, afirmó. Estos electrodomésticos pueden suponer un coste de unos 100 euros al año en electricidad a los precios actuales, por lo que mantener un “frigorífico de la abuela” como segundo o tercer aparato en casa “no tiene ningún sentido”. Morales de Labra explicó que la eficiencia energética de los frigoríficos ha mejorado drásticamente en los últimos 15 años, por lo que recomienda cambiar los modelos antiguos. En caso de no poder hacerlo, el consejo es ajustar la temperatura. “No hace falta tener 3 grados, con 5 grados es suficiente”, concluyó el experto, un pequeño gesto que también contribuye al ahorro en la factura.
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